En el año 2007 creamos junto con el licenciado en Psicología Oscar Iglesias un programa radial de música y filosofía que denominamos "el búho de Minerva". Posteriormente me desvinculé del mismo aunque sigo yendo algunas veces como invitado. Aqui estan las primeras audiciones del mismo en lo que toca a mi intervención sobre Filosofía y algunas participaciones a posteriori ya como invitado.
Teogonía 886-900: Zeus, rey de dioses, tomó como primera esposa a Metis, la más sabia de los dioses y hombres mortales. Mas cuando ya faltaba poco para que naciera la diosa Atenea de ojos glaucos, engañando astutamente su espíritu con ladinas palabras, Zeus se la tragó por indicación de Gea y del estrellado Urano. Así se lo aconsejaron ambos para que ningún otro de los dioses sempiternos tuviera la dignidad real en lugar de Zeus.
La primera de todas se refiere obviamente a comentar el título del programa.
(Al colocar el texto se fueron al diablo los caracteres griegos. Pedimos disculpas por ello. Trataremos de solucionar este problema.)
1. El Búho de Minerva
¿Porqué le hemos puesto a este programa El Búho de Minerva?
Porque el búho de Minerva es un símbolo, una imagen del saber, y este programa estará dedicado a la filosofía, al psicoanálisis, a cuestiones de interés general y a la música.
Hoy entonces vamos a hablar algo de Minerva y su búho, con lo cual hablaremos más de mitología, y de mitología griega, que de cualquiera de los saberes que antes enunciamos.
Minerva es la diosa latina equivalente a la diosa griega Atenea. De la diosa latina (es decir de Minerva como Minerva) no hay prácticamente relatos, no hay mitos, lo cual muestra que es casi una trasposición de una (la diosa griega Atenea) a la otra (la diosa latina Minerva).
Entonces de quien vamos a hablar es de Atenea. El oyente se preguntará porque no le pusimos al programa el Búho de Atenea. Lo cierto es que la frase que queda acuñada entre nosotros es el Búho de Minerva, y como nosotros somos respetuosos de las marcas de fábrica, la conservamos. Usted sabe, amigo Oscar, que se dice que si uno compra una lancha y le cambia el nombre que ya tiene, la lancha se hunde. Y nosotros no queremos que este programa se hunda tan rápido....
Volvamos a hablar sobre Atenea. Atenea es en una tradición griega tardía la patrona del saber. Y el búho era uno de sus animales emblemáticos o que acompañan a la diosa en sus representaciones. Es decir, un símbolo de ella misma.
Cuando decimos tradición tardía nos referimos no a los albores de la civilización griega sino a partir más o menos del 300 AC.
Primigeniamente Atenea era una diosa guerrera. Se la representaba armada con lanza y escudo. Y con una coraza de piel de cabra.
Hesíodo (poeta griego de alrededores del año 700 A.C.) en la Teogonía (un poema que relata el nacimiento de los dioses) dice de Atenea: la poderosa, la despertadora del estruendo de batalla, la conductora de ejércitos, a la que le gustan el alboroto, las guerras y las batallas. (verso 924)
Es decir, Atenea, diosa guerrera.
Veamos otro texto más en que se señala su presencia, a través de la imagen de su búho, en un contexto bélico:
Aristófanes (un escritor de comedias de fines del siglo V, es decir, cercano al 400 A.C) en una de sus obras, llamada las Avispas, dice hablando de los griegos en su lucha con los persas: La lluvia de los proyectiles era tan densa que no se veía el cielo. No obstante, aguantamos hasta la noche con la ayuda de los dioses (el que habla es un griego, y ahora viene indicado como constataron el favor divino) porque el búho voló a través del ejército puesto en orden antes del comienzo del combate. (verso 1086)
El vuelo del búho entre las tropas le indica a los griegos que Atenea, diosa de la guerra, está con ellos.
Así que ya sabe amigo Oscar, si al salir de su casa para realizar algún emprendimiento, ve un búho que vuela delante suyo, significa que Atenea está con usted. Y lo mismo a cada oyente. Si usted está por ej. por hacer una operación de Bolsa en estos días, está en el microcentro y ve un búho que vuela delante suyo, métale nomás. No es poca la ayuda que le damos desde este programa. Eso sí, constate que es un búho y no una paloma de la Plaza de Mayo, no nos eche luego la culpa.
Pero Atenea en la guerra no representa el furor bélico (representado por el dios Ares, cuyo equivalente latino es Marte) sino la decisión inteligente. Cuando un griego en la batalla toma una actitud inteligente es Atenea quien está presente. Walter Otto –un autor del siglo XX sobre mitología y religión griega- caracteriza así lo propio de Atenea: Ver lo que hay que hacer y llevarlo a cabo es el dominio de la existencia que Atenea representa.
Así en las leyendas en que Atenea aparece protegiendo a algún héroe (como Ulises o Heracles) podemos interpretar esta protección como el auxilio aportado por el espíritu a la fuerza bruta y al valor del héroe.
Por eso se la llama Atenea polúmhtiç = ingeniosa, de múltiples recursos.
polúmhtiç = polúç (mucho, numeroso, así polirubro, polideportivo)
mhtiç (astucia, ingenio, designio / del verbo mhtiáw = pensar, deliberar, meditar)
Atenea es hija predilecta del dios Zeus que es el dios supremo, la mente suprema.
Hay un himno homérico que dice: Zeus, maestro de la mente (mhtíeta) la engendró él solo de su cabeza sagrada. Es decir que por haber nacido de la inteligencia suprema, y sólo de ella, ella es a su vez inteligente.
Aquí se hace referencia al mito de su nacimiento. Veamos este mito:
Lo haremos a través de dos autores griegos. Uno es Hesíodo, poeta que ya conocemos, de alrededor del 700 AC y el otro es Apolodoro, un autor del siglo I o II DC.
Teogonía 886-900: Zeus, rey de dioses, tomó como primera esposa a Metis, la más sabia de los dioses y hombres mortales. Mas cuando ya faltaba poco para que naciera la diosa Atenea de ojos glaucos, engañando astutamente su espíritu con ladinas palabras, Zeus se la tragó por indicación de Gea y del estrellado Urano. Así se lo aconsejaron ambos para que ningún otro de los dioses sempiternos tuviera la dignidad real en lugar de Zeus.
Pues estaba decretado que nacieran de ella hijos muy prudentes: primero, la doncella de ojos glaucos Tritogenia [Atenea] que iguala a su padre en coraje y sabia decisión; y luego, era de esperar que naciera un hijo rey de dioses y hombres con arrogante corazón. Pero Zeus se la tragó antes para que la diosa le avisara siempre de lo bueno y de lo malo.
Biblioteca libro I, cap.3, 6: Zeus se une a Metis, quien había adoptado diversas formas para zafarse, y al dejarla encinta se apresura a devorarla, pues Gea había predicho que después, de la hija que llevaba en su vientre, nacería un hijo destinado a ser dueño del cielo: por miedo a esto se la tragó. Cuando llegó el momento del parto, Prometeo, o según otros Hefesto, con un hacha le abrió la cabeza a Zeus y de ella saltó Atenea ya armada junto al río Tritón [río del norte de Africa]-
Así el mito del nacimiento de Atenea expresa gráficamente que Atenea tiene un vinculo directo con la inteligencia suprema: ha nacido de la cabeza de Zeus.
De estos mitos hay numerosas interpretaciones. Veamos algunas:
Así del nacimiento en el norte de África, Robert Graves que ve en las diosas griegas una personificación tardía de la gran diosa madre mediterránea antes de la llegada de los indoeuropeos dice que se pasa (al engullir Zeus a Metis) de una sociedad matriarcal (donde la sabiduría y el poder pertenecen a la mujer) a otra patriarcal.
Relacionado con esto mismo, algunos filósofos africanos, al reivindicar el origen africano de Atenea, reivindican un origen africano de la filosofía. (El supuesto histórico de este pensamiento es el de un “Egipto negro”, de tal modo que entre el Egipto faraónico y el mundo negro-africano actual no establece solución de continuidad. El senegalés Cheik Anta Diop fue el principal representante de esta opinión).
Mas recientemente esta tesis llegó a las universidades europeas y norteamericanas a través de un libro de Martín Bernal, Atenea Negra. Las raíces afroasiáticas de la civilización clásica.. Utiliza allí dos tipos de argumentación: por una parte pruebas arqueológicas y etimológicas de la Edad del Bronce para mostrar que hubo establecimientos egipcios y fenicios en Grecia y que tuvieron allí una influencia masiva y por otra trata de mostrar que lo que el llama “el modelo ario” [es decir que la civilización griega fue una confluencia de pueblos indoeuropeos (invasores nórdicos) y poblaciones pregriegas sometidas] fue una “fabricación” de los historiadores y filólogos alemanes, de la Alemania protestante de fines del siglo 18 y comienzos del siglo 19 que quisieron construir una “Grecia ideal” a la cual imitar. Antes de eso, para este autor, se reconocía la influencia de Egipto en la civilización griega.
Toda esta discusión sobre si la “civilización viene del norte o del sur” está claramente mezclada con elementos emocionales; como aquí entre nosotros la cuestión de si San Martín era mestizo o no.
Sobre el hecho de que Atenea haya nacido directamente de Zeus (de su cabeza) se ha señalado el carácter masculino de Atenea. Abona esto su relación con la guerra y el hecho de que se mantiene virgen (no se le conocen amoríos en su mitología). En contraposición a esto Walter Otto (ya citado) en un libro ya clásico llamado Los dioses de Grecia. La imagen de lo divino a la luz del espíritu griego (1927, editado por Eudeba sobre la versión alemana de 1961) señalaba que la prontitud para lo más vigoroso e inexorable, la incesante voluntad de vencer” (43) que se expresa en la imagen de Atenea, es propia de la naturalezas femenina más que de la masculina.
Dejando de lado todas estas opiniones, vemos que Atenea como diosa de la actividad inteligente se extiende no sólo a la guerra sino también a las artesanías: el carpintero, el alfarero, el orfebre, la tienen por patrona. Atenea pasa por ser la constructora del primer carro y la primera nave y colabora en la construcción del Caballo de Troya. Como diosa de la inteligencia constructora también gobierna los trabajos femeninos de la rueca y el telar, aún cuando no sea una diosa del mundo del hogar.
Así Aquiles pone en el verso 389 del canto IX de la Ilíada como condiciones de una mujer: rivalizar en belleza con Afrodita e imitar en sus trabajos y habilidades a Atenea.
Concluyendo: Atenea gobierna o expresa todo lo que sea saber hacer, llevar a cabo acciones y actividades inteligentes.
Veamos ahora porque esta asociada con el búho.
Cualquiera sea el origen más antiguo de esta asociación (totemismo, poderes de brujería, etc), finalmente el búho pasa por ser un emblema de la diosa, algo que representa sus cualidades.
¿Cuales son los atributos del búho que encontramos en Atenea?
El búho es un animal de presa que se caracteriza por la agudeza de la mirada. Es esta agudeza la que lo relaciona con Atenea. Pero nosotros no creemos que sea la mirada por si mismo lo que se destaca, sino la mirada con relación a la presa. Es esta relación entre visión y acción lo que hemos dicho que pertenece propiamente a Atenea.
Igualmente se ha dicho que el búho cuando se está quieto adquiere un aire meditativo. Bajo los negros tejos cobijados / los búhos se encuentran alineados / como dioses extranjeros / arrojan su roja mirada. Meditan. Así dice un poema de Baudelaire titulado Los Búhos. Pero es nuevamente la meditación y la acción lo que lo liga a Atenea. El búho sabe estarse quieto hasta el momento que se arroja sobre su presa. Atenea sabe dar el consejo o la ayuda inteligente en el momento oportuno.
Muchas veces decimos que alguien es inteligente cuando vemos como se desenvuelve en el medio, cuando sabe aprovechar los elementos que en el se encuentra y sabe resolver los problemas que este le presenta.
Ciertamente se la llama a Atenea glaukwpiç (ojos de lechuza u ojos brillantes) según se haga provenir su etimologia del sustantivo glaûx (-kóç) = lechuza o del adjetivo glaukóç (-h –òn) = brillante, claro y se destacaba la fuerza de su mirada que aterroriza a sus enemigos (ello se reduplicaba en que llevaba en su escudo la cabeza de la Medusa, monstruo mitológico que convertía en piedra con su mirada). En todo caso en su mirada se trasuntaba su espíritu: el ver las cosas de una sola mirada y saber resolverlas. El saber ver con claridad que es lo que debe hacerse según las exigencias del momento.
Con el paso del tiempo así como la palabra sofóç pasó de indicar a alguien que poseía un saber práctico (el artesano) a otro tipo de saberes, también Atenea pasó de ser protectora de habilidades manuales a otras intelectuales. Este proceso se dio en Atenas, ciudad de la cual Atenea era protectora y donde florecieron las artes y las ciencias a partir del siglo V AC. Los griegos antiguos dieron en llamar filosofía al conjunto de los saberes teóricos, de allí que Atenea aparezca ligada a ésta.
Esta ligazón ya comienza a ser atestiguada en Platón cuando en el Crátilo (407b) pretende deducir el nombre de los dioses de sus cualidades. Allí dice que los intérpretes de Homero ven a Atenea como responsable de la inteligencia misma y del pensamiento (noúç kaì diánoia). De tal modo el que puso los nombres pensaba, según parece algo similar sobre ella; y, lo que es más importante, queriendo designar la “inteligencia de dios” (qeoû nóhsiç), dice que ella es la “inteligencia divina”. Así a través de unas etimologías más o menos fantásticas, y teniendo siempre presente el mito de Atenea nacida de la cabeza de Zeus Platón deduce el nombre de Atenea (Aqhnâ en griego) de dios (qeóç) e inteligencia (nóoç) queriendo decir que es la inteligencia de Dios o que conoce las cosas divinas.
Tenemos noticias también de que en Roma, en una época indeterminada, el día dedicado a Minerva se cerraban las escuelas. Con lo cual vemos que su nombre queda asociado al aprendizaje de las letras y artes intelectuales.
Si ahora nos vamos al siglo 19 veremos como esta imagen de Minerva y su búho se conservan para designar a la filosofía. Daré dos ejemplos: uno más importante porque en la metáfora se encierra cierto sentido de lo que es la filosofía para quien la está utilizando. El otro meramente anecdótico.
Empecemos por el importante:
Al final del Prefacio a su libro Principios de la Filosofía del Derecho (1821) dice Hegel: el búho de Minerva recién levanta el vuelo en el ocaso.
Aquí lo importante es el término recién. ¿Cuándo la filosofía, el saber, comienza a actuar? Para Hegel recién cuando una forma de vida, un ser ha desarrollado lo que realmente es y está a punto de desaparecer. Cuando algo ha sido recién podemos conocerlo. La filosofía es re-flexión, conocimiento de algo que ha sido. Algo tiene que ser para que la filosofía lo conozca. Escuchemos como lo dice Hegel con toda su melancolía:
Para agregar algo más sobre la pretensión de enseñar cómo debe ser el mundo, señalemos por otra parte, que la filosofía llega siempre tarde. En cuanto pensamiento del mundo, aparece en el tiempo sólo después que la realidad ha consumado su proceso de formación y se halla ya lista y terminada. Lo que enseña el concepto lo muestra con la misma necesidad la historia: sólo en la madurez de la realidad aparece lo ideal frente a lo real, y erige a este mismo mundo, aprehendido en su sustancia, en la figura de un reino intelectual. Cuando la filosofía pinta con sus tonos grises ya ha envejecido una figura de la vida que sus penumbras no pueden rejuvenecer, sino sólo conocer; el búho de Minerva recién alza su vuelo en el ocaso. (p.26 trad.)
Es ciertamente una particular manera de concebir la tarea de la filosofía que otro día comentaremos.
El otro ejemplo del uso de la palabra lo tomamos de la vida de Baudelaire, poeta a quien ya citamos. Baudelaire está en Paris en 1851, pobre, enfermo y perseguido por los acreedores. Proyecta una revista literaria que se llamará El búho filósofo que jamás se publicará. Esperamos que no sea el destino de este programa.
Con esto terminamos nuestra conversación de hoy. Dimos una metáfora griega de la filosofía.
Algunos dicen que la filosofía es una tradición que comienza en Grecia y sólo se da en el mundo europeo-occidental o influido por dicho mundo.
Pero como reflexión sobre el hombre y el mundo encontraremos filosofía en muchos lugares.
Nosotros en los programas siguientes iremos presentando diferentes expresiones filosóficas en distintas culturas.
Aquí la filosofía, más que pensar lo pasado, es el anuncio de un mundo nuevo, de una nueva forma de vida.
Así como Hegel al usar la imagen del búho daba una caracterización de la filosofía tal como él la concebía pero se apoyaba en imágenes anteriores: Minerva-Atenea y su búho ya eran una imagen de la filosofía; así también el gallo tiene un antecedente ilustre. Lo encontramos en un texto primerizo de Marx que se publica en febrero de 1844 en los “Anales franco-alemanes”, una revista editada en París. El texto de Marx lleva por título: Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel y es en realidad la Introducción a un texto que hace justamente esto: criticar la filosofía del derecho de Hegel y que Marx nunca publicó. El texto propiamente tal fue publicado recién en 1927 y la Introducción es este texto que sí fue publicado en los Anales Franco-Alemanes en 1844.
De este escrito, que es realmente interesante, tomaré por cuestiones de tiempo, sólo las últimas frases, que tienen que ver con el tema que estamos viendo.
Allí afirma que sólo la unión de la filosofía con el proletariado dará paso a la revolución. A la revolución socialista o comunista que era la que a Marx le interesaba. Cito dos párrafos: Así como la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales [es decir la fuerza que puede llevarla a cabo], el proletariado encuentra en la filosofía sus armas espirituales, y tan pronto como el rayo del pensamiento muerda a fondo en ese candoroso suelo popular, se llevará a cabo la emancipación de los alemanes en cuanto hombres. El segundo: La cabeza de esta emancipación [la emancipación del hombre] es la filosofía, su corazón es el proletariado. La filosofía no puede llegar a realizarse sin la abolición del proletariado. [¿por qué?, porque la filosofía moderna plantea la libertad del hombre, la realización de la esencia humana y para ello hay que abolir la clase más miserable, la clase que, por su esclavitud, es la negación de la esencia humana] y el proletariado no puede abolirse sin la realización de la filosofía. [¿Porqué? porque abolir el proletariado es hacer real la filosofía. Es hacer que esta deje de ser un puro pensamiento y pase a ser una realidad sensible. Deje de ser la interpretación del mundo y pase a ser la realidad del mundo]
Marx pensaba que Francia estaba más adelantada que Alemania en su conciencia socialista, en su conciencia revolucionaria, aunque iba a ser finalmente Alemania –por ser la nación menos libre- la que iba a realizar la revolución socialista.
Por eso el texto termina con las palabras siguientes: el canto del gallo galo (es decir el gallo francés) anunciará el día de la resurrección alemana.
Entonces toda la efervescencia revolucionario y socialista, tanto en el ámbito teórico como práctico, que presenta Francia es un anuncio de lo que se dará en Alemania.
Aquí la palabra difícil es circularidad dialéctica. Es un término para referirse a Hegel: no se trata de captar las cosas luego de su desarrollo sino en su momento auroral.
La búsqueda de un pájaro vernáculo (aunque la calandria no es sólo americana) tiene que ver con que el autor se estaba refiriendo a la filosofía entre nosotros: argentinos y latinoamericanos.
Veamos, así como lo hicimos con el búho y el gallo, alguno de los contextos de estas afirmaciones.
Primeramente el término praxis nos ubica nuevamente en el contexto del marxismo. La undécima tesis sobre Feuerbach, ciertamente la más conocida de este texto de Marx, dice: Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo ....Pero hay otras influencias en el texto de Cerutti que me interesa destacar:
Dejaremos de lado el término praxis que nos ubica nuevamente en la constelación marxista y nos detendremos en su idea de una filosofía cenital. El cenit (escrito con ce o con zeta) es el punto más alto del cielo. La distancia máxima entre la bóveda celeste y nosotros es el cenit. Y es en Nietzsche donde encontramos un conjunto de imágenes que relacionan filosofía y distancia. (El sol, la montaña y el cielo son elementos que utiliza Nietzsche para referirse a distintos aspectos de su pensamiento). El sol al mediodía está en su cenit, ya no asciende ni desciende, es, por así decirlo, el sol en su plenitud. El sol en su plenitud corresponde al mediodía, otra imagen que le gustaba a Nietzsche. El mediodía es no sólo el momento de la plenitud del sol sino también de la plenitud del tiempo. No el amanecer, en el cual todo está por suceder, ni el ocaso, en el que supuestamente todo sucedió y sólo nos queda el reposo.
La filosofía como una actividad atenida al presente y transformadora de ese mismo presente. Esta es la imagen que Horacio Cerutti quiere darnos de la filosofía.
Así como al hablar del búho nos hemos referido a la religión griega y al hablar del gallo nos hemos referido a la religión cristiana, nada más que por mantener cierta simetría, nos referiremos, al hablar del colibrí, a la religión de los aztecas. Horacio Cerutti mismo lo hace en una nota.
2. La “ cuestión ornitológica” en la filosofía
Hablamos en la audición
anterior del búho como una imagen de la filosofía. Voy a referirme hoy a
algunas otras aves que se han usado como metáfora de la filosofía.
A esto lo llamé en un escrito
mío, un poco en broma, la cuestión ornitológica en la filosofía.
Si la ornitología es la ciencia que estudia las
aves, una ornitología filosófica sería un conjunto de textos que presenta algún
ave como metáfora de la filosofía. Según las cualidades del ave o pájaro será
la figura que el autor del texto tiene de la filosofía.
Dijimos que la cuestión la inaugura Hegel
cuando compara la filosofía con el búho. Dijimos que Hegel toma la imagen del
búho porque este es el ave-símbolo de Atenea o Minerva. Y Atenea o Minerva es
la diosa que representa o expresa el saber. Y en el mundo antiguo el saber
supremo es filosofía. Y también dijimos que en la frase de Hegel: : el búho
de Minerva recién levanta el vuelo en el ocaso, hay una manera particular
de entender la tarea de la filosofía.
Filosofía es, para Hegel, re-flexión. Pensamiento de
algo que es. Pero lo que es, lo es plenamente cuando ha desarrollado todas sus
posibilidades y está ya por desaparecer. La Filosofía, dice Hegel en el mismo
texto, pinta con tonos grises, ya que es un saber abstracto, una
figura de la vida que ya ha envejecido. Por ello la filosofía no enseña
cómo debe ser el mundo sino que piensa como ha sido. Descubre su sentido. Y
aquí viene la frase: el búho de Minerva recién levanta el vuelo en el ocaso,
Decimos que hay otros autores
que utilizaron el mismo procedimiento que Hegel (comparar la filosofía con
algún ave). Me referiré aquí fundamentalmente a autores nuestros,
latinoamericanos:
En una revista dedicada a cuestiones culturales,
llamada Nexo, en un dossier que se ocupaba de la filosofía en América
Latina, en diciembre de 1987, leemos lo siguiente:
La filosofía puede ser, no sólo búho, sino también gallo
que anuncia el amanecer.Aquí la filosofía, más que pensar lo pasado, es el anuncio de un mundo nuevo, de una nueva forma de vida.
Así como Hegel al usar la imagen del búho daba una caracterización de la filosofía tal como él la concebía pero se apoyaba en imágenes anteriores: Minerva-Atenea y su búho ya eran una imagen de la filosofía; así también el gallo tiene un antecedente ilustre. Lo encontramos en un texto primerizo de Marx que se publica en febrero de 1844 en los “Anales franco-alemanes”, una revista editada en París. El texto de Marx lleva por título: Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel y es en realidad la Introducción a un texto que hace justamente esto: criticar la filosofía del derecho de Hegel y que Marx nunca publicó. El texto propiamente tal fue publicado recién en 1927 y la Introducción es este texto que sí fue publicado en los Anales Franco-Alemanes en 1844.
De este escrito, que es realmente interesante, tomaré por cuestiones de tiempo, sólo las últimas frases, que tienen que ver con el tema que estamos viendo.
Allí afirma que sólo la unión de la filosofía con el proletariado dará paso a la revolución. A la revolución socialista o comunista que era la que a Marx le interesaba. Cito dos párrafos: Así como la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales [es decir la fuerza que puede llevarla a cabo], el proletariado encuentra en la filosofía sus armas espirituales, y tan pronto como el rayo del pensamiento muerda a fondo en ese candoroso suelo popular, se llevará a cabo la emancipación de los alemanes en cuanto hombres. El segundo: La cabeza de esta emancipación [la emancipación del hombre] es la filosofía, su corazón es el proletariado. La filosofía no puede llegar a realizarse sin la abolición del proletariado. [¿por qué?, porque la filosofía moderna plantea la libertad del hombre, la realización de la esencia humana y para ello hay que abolir la clase más miserable, la clase que, por su esclavitud, es la negación de la esencia humana] y el proletariado no puede abolirse sin la realización de la filosofía. [¿Porqué? porque abolir el proletariado es hacer real la filosofía. Es hacer que esta deje de ser un puro pensamiento y pase a ser una realidad sensible. Deje de ser la interpretación del mundo y pase a ser la realidad del mundo]
Marx pensaba que Francia estaba más adelantada que Alemania en su conciencia socialista, en su conciencia revolucionaria, aunque iba a ser finalmente Alemania –por ser la nación menos libre- la que iba a realizar la revolución socialista.
Por eso el texto termina con las palabras siguientes: el canto del gallo galo (es decir el gallo francés) anunciará el día de la resurrección alemana.
Entonces toda la efervescencia revolucionario y socialista, tanto en el ámbito teórico como práctico, que presenta Francia es un anuncio de lo que se dará en Alemania.
En este juego de intertextualidades, de remisiones
de un texto a otro, podemos ir más atrás. Marx liga el canto del gallo con la
idea de resurrección. No dice simplemente que el canto del gallo francés
anunciará el advenimiento de la revolución en Alemania. Ligar el gallo a la idea de resurrección
refiere este texto ciertamente a los evangelios. En ellos se dice que Jesús
resucitó al amanecer del primer día de la semana (que no es el lunes sino el
domingo, por ello el domingo será para los cristianos el día del Dominus,
palabra latina que significa Señor, el día del Señor de la vida y la muerte).
No se dice que cantó el gallo, pero en los cuatro evangelios se dice que fue al
amanecer. Así por ej. en Juan cap. 20 leemos: El primer día de la semana, de
madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena (una de las amigas
de Jesús), fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Es
decir Jesús había resucitado. Ciertamente las ideas de que la resurrección fue al
alba, el primer día de la semana, quieren remarcar la novedad del
acontecimiento de la resurrección. Por primera vez la muerte ha sido vencida.
Por eso la Biblia llama a Jesús el primero que resucitó de entre los muertos. Y
propone una esperanza de liberación de la muerte para todos sus seguidores.
En otro plano ciertamente distinto, Marx afirma que
el gallo anunciará la revolución comunista, un punto de inflexión en la
historia.
En definitiva la filosofía, el pensamiento como gallo
anuncia una nueva posibilidad del hombre. Preanuncia lo que viene. Lo que viene
es visto como una liberación, un progreso, una nueva posibilidad, volvemos a
decirlo, para los sueños del hombre.
En relación con esto quiero citar un texto de
Rodolfo Kusch, filósofo argentino que vivió entre 1922 y 1979. En un libro de 1975 llamado La negación
en el pensamiento popular dice, hablando de filosofía: El problema de la
filosofía es el problema de la liberación. No es el búho que levanta el vuelo
al anochecer, porque ya ha visto todo lo que ocurre durante el día, sino que
esconde también la sorpresa de la noche y la espera del amanecer. Filosofar es
programar el amanecer al cabo de la noche. Es plantearse la liberación que
ocurrirá seguramente al día siguiente. (p.81) En otro libro
posterior llamado Esbozo de una antropología filosófica americana nuevamente
dice sobre la filosofía No es el búho que levanta el vuelo al anochecer,
sino la propuesta que asoma con el nuevo día (p.106)
Vemos que la filosofía, su papel no es hacer
comprensible una forma pasada sino colaborar en la construcción de formas
futuras. ¿Formas futuras de qué? De la vida americana, del pensamiento
americano.
Aclaremos un poco más esto. Ciertamente, si nos
fijamos en la época de estos escritos, 1975 y 1979, podemos relacionar lo que
Kusch llama el problema de la liberación con los discursos de la década
del 70 en Argentina. Pero si nosotros queremos entender estas frases con
relación a las inquietudes de Kusch que se manifestaron a lo largo de su vida
tenemos que ir más allá de esta imagen. Así en el párrafo siguiente del primer
texto citado Kusch habla de “asumir nuestra negación americana”. En los
escritos de Kusch, más que dibujar la imagen de otro del que habría que
liberarse, se plantea más bien “dejar libre en...” o “liberar en...” nosotros
lo americano. La filosofía de Kusch fue un intento de esto, repensando
fundamentalmente textos y monumentos de nuestro pasado indígena. Voy a tratar
de ser más claro a través de la siguiente idea. Generalmente llamamos culto a
un hombre que sabe alguna lengua extranjera tal como el francés o el alemán (no
digo ya el inglés porque este está ya incorporado en mucha gente de clase
media). No se nos ocurre llamar culto al paraguayo que sabe además del
castellano, guaraní o al santiagueño que habla castellano y también quichua. Más aún, como clase media, tal vez pensemos
que sería bueno saber alguna de las lenguas europeas antedichas, o portugués,
por la importancia futura del Mercosur, o aún chino, porque son tantos y el
futuro será tal vez de ellos. Pero no se nos ocurre, no está en el horizonte de
nuestras expectativas intelectuales, aprender el quichua, el guaraní o el
mapuche. Y sin embargo mucha de nuestra población criolla cuando se comunica
entre ella, cuando tiene que hablar en la intimidad, se expresa en estas
lenguas. Kusch pensaba que el mundo que tenía su origen último en tradiciones
indígenas era simplemente en América un sub-mundo, un mundo soterrado, y
mientras así viviera nunca iba a ser posible una solución perdurable para las
sociedades americanas (Está de más decir que americano aquí no significa
norteamericano).
Si vimos en el texto de Marx que este creía que la
revolución implicaba una conjunción de filosofía y proletariado, Kusch pensaba
que el peronismo, en la Argentina, era el movimiento político en que se expresaba
mayoritariamaente la tradición americana. Por ello apostaba a una conjunción
entre el peronismo y su filosofía. Lo cual no significa que no hubiese
conflictos entre Kusch y el peronismo. Todos sabemos que la relación entre los
intelectuales y la política es una relación compleja.
Pero no es este nuestro tema sino mostrar la idea de
filosofía que aquí aparece. La filosofía aparece ligada a los procesos
sociopolíticos, a captar el significado de los movimientos sociales, y el
filósofo es alguien que co-labora (en el sentido de trabajar conjuntamente) en
aquello que esta produciéndose, que está ad-viniendo.
Veamos ahora otros dos textos de autores argentinos
que usaron metáforas ornitológicas:
El primero es un texto que nos habla nuevamente de
una filosofía matinal. Pertenece a Arturo Andrés Roig, un prestigioso
profesor de filosofía e historia de las ideas de América Latina, nacido en
Mendoza a comienzos de la década del 20.
La filosofía es filosofía matinal que se abre antes
de toda circularidad dialéctica y por ello su símbolo no es el búho sino la
calandria, dice
Roig.Aquí la palabra difícil es circularidad dialéctica. Es un término para referirse a Hegel: no se trata de captar las cosas luego de su desarrollo sino en su momento auroral.
La búsqueda de un pájaro vernáculo (aunque la calandria no es sólo americana) tiene que ver con que el autor se estaba refiriendo a la filosofía entre nosotros: argentinos y latinoamericanos.
El segundo texto nos habla de una filosofía, de un
pensamiento que se quiere ocupar del presente. Pertenece a otro autor, también
de Mendoza, que se llama Horacio Cerutti Guldberg. Utiliza como imagen
nuevamente un pájaro americano: el colibrí.
La filosofía es (o debe ser, porque estos autores
están más interesados en prescribir un tipo de filosofía, un tipo de tareas
para la filosofía) filosofía cenital cuyo símbolo no será ya el búho, ni la
calandria sino el colibrí. Ave americana que vive en zonas tórridas, donde las
flores se abren todo el año con el calor. Rompe con su pico la clausura de la
flor. Así también, el filósofo político debe romper la clausura del ente en la
praxis misma donde adquiere su sentido ... (Filosofía de la liberación
latinoamericana, 223-224)Veamos, así como lo hicimos con el búho y el gallo, alguno de los contextos de estas afirmaciones.
Primeramente el término praxis nos ubica nuevamente en el contexto del marxismo. La undécima tesis sobre Feuerbach, ciertamente la más conocida de este texto de Marx, dice: Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo ....Pero hay otras influencias en el texto de Cerutti que me interesa destacar:
Dejaremos de lado el término praxis que nos ubica nuevamente en la constelación marxista y nos detendremos en su idea de una filosofía cenital. El cenit (escrito con ce o con zeta) es el punto más alto del cielo. La distancia máxima entre la bóveda celeste y nosotros es el cenit. Y es en Nietzsche donde encontramos un conjunto de imágenes que relacionan filosofía y distancia. (El sol, la montaña y el cielo son elementos que utiliza Nietzsche para referirse a distintos aspectos de su pensamiento). El sol al mediodía está en su cenit, ya no asciende ni desciende, es, por así decirlo, el sol en su plenitud. El sol en su plenitud corresponde al mediodía, otra imagen que le gustaba a Nietzsche. El mediodía es no sólo el momento de la plenitud del sol sino también de la plenitud del tiempo. No el amanecer, en el cual todo está por suceder, ni el ocaso, en el que supuestamente todo sucedió y sólo nos queda el reposo.
Veamos esta imagen de la plenitud en un texto de
Nietzsche titulado A mediodía que se encuentra en la cuarta parte de su
libro Así habló Zaratustra.
Un ardiente mediodía duerme sobre los campos. ¡No cantes!
¡Silencio! El mundo es perfecto.
¡No cantes, ave de los prados, oh alma mía!¿No
susurres siquiera! Mira - ¡silencio! –
el viejo mediodía duerme, mueve la boca: ¿no bebe en
este momento una gota de felicidad – una vieja, dorada gota de áurea felicidad,
de áureo vino? (...) su felicidad ríe. Así – ríe un Dios. ¡Silencio!
(...) –qué me ha sucedido: (...) ¿Es que el tiempo
ha huido volando? ¿No estoy cayendo?¿No he caído (...) –en el pozo de la
eternidad?
La plenitud del tiempo es el tiempo presente. Tiempo
que Nietzsche asocia con la eternidad. Lo que ahora es, es lo que siempre será.
De allí su doctrina del eterno retorno de lo mismo.
Una filosofía cenital será una filosofía atenta a su
presente, no una filosofía que tiene ojos en la nuca para ver lo que ha sido ni
anteojos de distancia para anunciar lo que será.
Ahora bien, volviendo sobre el texto de Cerutti este
dice que el colibrí, a la hora del calor, al mediodía podemos decir, rompe
con su pico la clausura de la flor como el filósofo debe romper la
clausura del ente. ¿Qué quiere decir esto de que el ente, lo existente está
clausurado, cerrado? Si lo dijéramos en clave de la filosofía de Sartre
diríamos que los existentes (los entes) no tienen sentido para sí, son mudos,
opacos, cerrados. Es el hombre el que les confiere un sentido, el que les da
sentido con su actividad. Dicho de otro modo, en clave temporal, que el
presente esté cerrado significa que el hombre con su acción es quien abre el
presente, lo trae realmente a la presencia.
Así como el colibrí con su incesante actividad (raro
es que veamos un colibrí en reposo) obtiene la dulzura de la flor y también
poliniza la flor, así también el pensamiento transforma con su actividad el
mundo presente y se transforma a sí mismo.La filosofía como una actividad atenida al presente y transformadora de ese mismo presente. Esta es la imagen que Horacio Cerutti quiere darnos de la filosofía.
Así como al hablar del búho nos hemos referido a la religión griega y al hablar del gallo nos hemos referido a la religión cristiana, nada más que por mantener cierta simetría, nos referiremos, al hablar del colibrí, a la religión de los aztecas. Horacio Cerutti mismo lo hace en una nota.
Cita a un autor que hace una interpretación de esta
religión y que dice: Quetzalccóatl que asciende hasta el cenit se configura
en Huitzilopochtli, Sol del centro, señalado por el colibrí, símbolo de
resurrección. Quetzalcóatl está ahora en su plenitud espiritual, imagen de la
ascensión iniciática y definitiva.
Se hace referencia aquí a dos dioses aztecas:
El dios Quetzalcóatl es la serpiente emplumada o
serpiente alada. La unión del pájaro quetzlal de vivos colores que simboliza el
cielo y de cóatlt, la serpiente, que simboliza la tierra. Quetzalcóatl
simboliza la unión de los opuestos, la totalidad. Quetzalcóatl es un dios solar
y, según esta interpretación, como totalidad también significa el camino del
sol en su etapa nocturna como serpiente y en su etapa diurna como ave.
El dios Huitzilopochtli es también un dios solar. Es
el sol en su plenitud. Es también el dios de la guerra, actividad central entre
los aztecas. Según la tradición,
condujo a los aztecas durante su larga migración desde Aztlán, su mítica tierra
natal, hacia el valle de México. Es propiamente el dios del pueblo azteca. A él están dedicados los sacrificios humanos
de prisioneros de guerra que sirven para alimentarlo. Según su creencia, el
Sol, la vida, necesita sangre para alimentarse. Era ciertamente el dios más
temido y odiado por los enemigos de los aztecas. Su nombre, del azteca
huitzilin, que significa colibrí, expresa la creencia azteca de que los
guerreros muertos renacerán como colibríes. Su madre, es la diosa de la tierra Coatlicue, diosa
que, como lo indica su nombre se representaba en forma de serpiente. Como dios
sol, Huitzilopochtli renacía cada mañana del vientre de Coatlicue, de allí que
el texto diga que Huitzilopochtli significa la resurrección.
Según esta interpretación, Quetzaslcóatl, el sol en
su totalidad (tanto en su camino diurno como nocturno) se va transformando en
diversos dioses que significan las diversas fases o momentos del sol. Así el
sol en su cenit, es Huitzilopochtli, el sol del centro, el sol del mediodía, el
sol en su plenitud. Una imagen que, si ustedes quieren, los aztecas se dieron
de sí mismos. Y que se representaba bien con el colibrí a quien consideraban en
constante movimiento, valeroso y, según la creencia popular, inmortal.
Hagamos ahora lo que pide Hegel de la filosofía. Es
decir, volvamos sobre lo que hemos hecho y busquémosle su sentido,
re-flexionemos sobre lo que hemos dicho.
¿Qué hemos hecho? ¿Qué hemos dicho? Hemos dado tres
imágenes de la actividad filosófica relacionándola con tres aves: el búho, el
gallo y el colibrí. Cada una de ellas
la hemos conectado con cierto momento del día: el ocaso, la mañana y el
mediodía. Y con cierta dimensión del tiempo: el pasado, el futuro y el
presente. Ellas son ciertamente, las dimensiones de la vida humana y por lo
tanto las que ocupan la inquietud del pensamiento, la inquietud de la filosofía.
Podemos, para terminar, decirlo con unas palabras de San Agustín: El alma espera, presta atención y
recuerda (Confesiones XI, 28, 1). Y, esto lo agregamos
nosotros, en estos tres talantes o temples del alma: la espera, la atención
y el recuerdo es posible encontrarnos con la filosofía. Y ello es así,
porque como dice Borges, en una bella frase El tiempo es la sustancia de que
estoy hecho. (“Nueva refutación del tiempo”, en Otras inquisiciones).3. Sobre el origen griego de la filosofía - I
Hemos dado tres imágenes de la filosofía a
través de una serie de aves (el búho –que da nombre a este programa- el gallo y
el colibrí). Vimos que cada una de ellas hacía referencia a cierto momento del
tiempo: el búho al pasado, el gallo al futuro y el colibrí al presente. Y
dijimos que estas tres imágenes adquieren su realidad en cuanto el hombre es
ciertamente un ser que vive en las tres dimensiones del tiempo. Y citamos una
frase de Borges que decía: el tiempo es la sustancia de la que estoy hecho.
Esto no quiere decir que sólo puedan
existir estas tres imágenes de la filosofía. Mas bien habría que decir que cada
filósofo nos da una cierta imagen propia de lo que es la filosofía. Por eso
puede decirse que no hay una filosofía sino filosofías en plural, cada una con
sus intereses y preocupaciones propias. Como se ha dicho del arte, que no hay
Arte sino artistas y obras artísticas en plural, se podría decir que no existe
la filosofía sino los filósofos y las filosofías también en plural.
Sin embargo, si el lenguaje no nos engaña
enteramente, desde el momento que usamos un nombre común para referirnos a
cierta actividad humana quiere decir que reconocemos un cierto tipo de
actividad al que nombramos como filosofía y podemos discriminarla de otras.
¿Dónde encontramos este tipo de actividad? Si antes nos hemos referido al
tiempo al presentar tres imágenes de la filosofía, refirámonos ahora
fundamentalmente al espacio ¿en qué espacios
encontraremos la filosofía?
Para llevar adelante nuestro tema
comenzaremos por exponer una posición contraria a la que sostendremos aquí.
Esta posición dice lo siguiente: la filosofía es una tradición que comienza en
Grecia y sólo se da en el mundo europeo-occidental o en espacios influidos por
dicho mundo.
Veremos más concretamente esta posición en dos libros editados recientemente en
nuestro medio. Le damos así actualidad a esta posición que en realidad es una
opinión muy antigua. En realidad hoy, por cuestiones de tiempo, creo que sólo
podremos hacer la reseña de una sola de estas publicaciones, dejamos para la
próxima la otra. Digamos simplemente en forma general que curiosamente, tanto
en una como en otra publicación, los autores son profesores y especialistas de
Filosofía Antigua que no es más que Filosofía Antigua Griega. Así como nuestros
profesores en el secundario querían que consideremos su materia la más
importante, así parece haber aquí una especie de celo profesional mal
entendido. Ellos no dicen que la Filosofía Antigua Griega sea la única
filosofía, pero si que la tradición que comienza en la Filosofía Antigua griega
es la única Filosofía. Tampoco dicen que la filosofía que se hace en Europa sea
la única filosofía, pero si que la es aquella que reconoce como su tradición a Grecia.
Uno de estos libros es de Martín Zubiría, profesor de la Universidad Nacional
de Cuyo y lleva por título Las doctrinas sapienciales de la antigüedad
clásica en el Lejano Oriente: Confucio, Laudse, Buda. El otro es de Néstor
Cordero, profesor en la Universidad de Buenos Aires y en París y especialista
en Parménides, un autor griego de quien alguna vez hablaremos. Lleva por título
La invención de la filosofía. Una introducción a la filosofía antigua. Las
razones que ambos aportan no me parecen convincentes.
Comencemos por Martín Zubiría: en su libro
pretende exponer el pensamiento de estos tres sabios antiguos, Confucio, Lao
Tsé y Buda. Adopta la estrategia de buscar su pensamiento en aquellos textos
iniciales, es decir en aquellos textos en que la crítica moderna cree poder ver
el pensamiento mismo de Confucio, Lao Tsé y Buda y no desarrollo posteriores,
ya que ellos (estos textos iniciales) fundarían toda la tradición posterior.
Para el tema que nos interesa Martín Zubiría llega a la conclusión siguiente: el
pensamiento oriental, a pesar de algunas muestras aisladas de capacidad lógica,
al menos al nivel del entendimiento, permanece en un estadio primitivo, puesto
que no debidamente desarrollado todavía, del ejercicio de la especulación. (pág.
122).
Creo que la equivocación fundamental del
libro es pasar de la afirmación de que no encuentra filosofía en el pensamiento
de estos autores (Confucio, Lao Tsé y Buda) a afirmar que no ha habido en
absoluto filosofía en India y China. Es decir, toma una parte por el todo. Uno
podría concordar con él que en estos autores hay un pensamiento de tipo
sapiencial e incipientemente filosófico pero diferiría en pensar que luego este
pensamiento no se ha desarrollado a lo largo del tiempo a través de un conjunto
de preguntas, defensas o aclaraciones que estos mismos pensamientos han
suscitado. Es como si alguien afirmara que porque el cristianismo se basa en
los evangelios (que no son ciertamente filosofía) luego negara que no haya
desarrollado cuestiones filosóficas en los autores medievales como San Agustín,
Anselmo de Canterbury o Tomás de Aquino, Guillermo de Occam o Francisco Suarez.
O en autores modernos como Maritain, Gilson o Sciacca. Aclaramos: no es que
Martín Zubiría niegue cualidad filosófica a estos escritos porque pudieran
estar inspirados en la religión; él reconoce el carácter filosófico del
pensamiento medieval europeo ciertamente inspirado en la religión cristiana,
sino que por negar cualidades filosóficas a los pensadores originarios (tesis
discutible pero posible) se la niega a todo el desarrollo posterior de este
pensamiento. Así negando el carácter de filosofía al pensamiento de Confucio
ignora olímpicamente a Mo Zi, el primer opositor de Confucio; a Mencio y a Xun
Zi, dos grandes autores confucianos; a los escritores de los Apéndices al Yi
Jing o I Ching que elaboran una cosmovisión haciendo del libro algo más que un
libro de adivinación; al neoconfucianismo, etc, etc. Negando el carácter de
filosofía al pensamiento de Lao Tsé ignora olímpicamente a Zhuang zi, y al
neotaoismo. No dice nada, refiriéndonos todavía a la filosofía china, de la
escuela de los nombres ni del desarrollo budista en China. Con respecto al
budismo, negando el carácter de filosofía al pensamiento de Buda se saltea
después olímpicamente su desarrollo posterior en autores como Vasubandhu,
Nagarjuna, Dignaga, Maitreya, etc. Ciertamente calla sobre la especulación
hinduista de autores como Shankara, Ramanuja, Vatsyayana, los Nyaya-sutras,
etc. Si he citado un conjunto de
nombres, unos pocos nombres en realidad, que seguramente son desconocidos para la mayoría de quienes nos
escuchan, es para que se tenga una noción del vacío sobre el que se mueve la
afirmación de Martín Zubiría. Este vacío es el que usualmente tenemos cuando
creemos que la filosofía oriental es ciertamente un conjunto de textos
tradicionales, más o menos religiosos, más o menos sapienciales, y lo oponemos
en bloque (ya a favor de uno u otro) a la filosofía occidental. ¡Es toda la
historia cultural china e india la que se ignora, la que se niega! Es como si
alguien creyera que la literatura argentina se compone solamente del Martín
Fierro de José Hernández y del Facundo de Sarmiento.
En cierto momento de su exposición Martín
Zubiría parece tener conciencia de estos desarrollos pero los despacha con las
palabras siguientes: estos desarrollos nunca han buscado superar o ir más allá
del pensador original (para nuestro caso Confucio, Lao Tsé y Buda), de allí que
no sean más que comentarios o interpretaciones. Esto es y no es cierto:
No es cierto en cuanto por ejemplo el budismo
es una reacción contra el brhamanismo, lo mismo que el jainismo o los llamados
“maestros del error” en la India. No es cierto tampoco en cuanto los pensadores
posteriores incorporan elementos que no estaban ciertamente en los anteriores
aún cuando muchas veces buscaran mostrar que parte de su doctrina estaba en
germen en autores anteriores. Esto lo hace también Aristóteles cuando intenta
mostrar que los pensadores anteriores habían alcanzado alguna de las causas que
la filosofía debía investigar. Y no es cierto finalmente cuando, observando
autores que dicen moverse en el ámbito de determinada doctrina, por caso el
budismo, acusan a otros autores de la misma doctrina de haber equivocado o
tergiversado el sentido verdadero de la misma.
Es cierto sin embargo que, con relación a la
sociedad occidental, hay menos idea de originalidad o de ruptura. Esto se basa
en características propias de las sociedades china e india donde la tradición
tiene un peso que no aparece en la sociedad europeo-occidental. Pero no lo es
tampoco para todo el tiempo de la sociedad europeo-occidental: así Aristóteles
creyó filosofar en el surco del platonismo y Plotino creyó ser un comentador de
Platón. Los autores medievales pensaron en el surco de la filosofía antigua y
el cristianismo. Recién con la edad Moderna y el desarrollo de la
individualidad es posible pensar que cada autor busca superar in toto al
filósofo anterior.
¿Pero prueba esto que, tanto en China como en
la India, no se haya profundizado en los problemas, que las escuelas no se
hayan contestado unas a otras, robado incluso doctrinas para adaptarlas a sus
propias concepciones? A lo sumo indica cierto carácter de lo que llamamos
filosofía oriental pero no la invalida como filosofía.
Antes de exponer las tesis de Néstor
Cordero, quien utiliza argumentos fundados en la cultura griega, creo
conveniente que tengamos alguna idea somera, de cómo fue la filosofía de los
primeros autores griegos. Vamos a exponer entonces las ideas de Tales de
Mileto, Anaximandro y Anaxímenes que pasan por ser los tres autores que primero
filosofaron en Grecia. Dejando abierta la cuestión de si en otros espacios
culturales, mas o menos en la misma época, hubo otros comienzos de la
filosofía. Comienzos que ciertamente, y esto ya lo adelanto, fueron distintos a
los de los griegos. Ligados a preocupaciones religiosas en los indios, religión
no entendida como creencia en un dios personal sino en el sentido de religación
del hombre con un fundamento universal. Y preocupaciones ético-políticas en los
chinos, el puesto y el papel del hombre en la sociedad. El comienzo de la
filosofía en Grecia aparece en cambio ligado a preocupaciones cosmológicas:
cómo se origino el universo y cual es su forma.
Los primeros filósofos griegos
Es una idea generalmente admitida que los
primeros filósofos fueron originarios de Mileto, ciudad griega ubicada no en la
península griega sino en Asía Menor, es decir del otro lado del mar Egeo.
Mileto fue una polis griega que tenía en ese momento un activo comercio. Se
considera que la pujanza comercial de Mileto influyó en el nacimiento de la
filosofía. A fines del siglo VII a.C. y durante todo el siglo VI tenemos allí
tres filósofos, a saber: Tales, Anaximandro y Anaxímenes. Como los tres son de
Mileto reciben el nombre general de “filósofos milesios”. No forman una escuela
como se ha dicho a veces (escuela de Mileto) pero posiblemente tuvieran
noticias de su antecesor. Las fechas aproximadas de ellos son: Tales (624-545),
Anaximandro (611-545) y Anaxímenes (585-525).
La idea general de la filosofía milesia puede
enunciarse así: construyen una imagen global del mundo en el cual hay un
elemento dominante. Tanto la imagen global como el elemento dominante
pertenecen a una explicación naturalista
del universo. Es decir están despojadas de toda figuración mítica,
de la existencia de dioses antropomórficos. Si el universo y el elemento
dominante es divino, lo es en el sentido de que es inmortal.
El elemento dominante era:
para Tales: el agua.
para Anaximandro: el apeiron (infinito, indefinido)
para Anaximenes: el aire
Se habla entonces de un supuesto progreso del
pensamiento: Mito - Agua (explicación naturalista) - Apeiron (indeterminación
del elemento base) - Aire (transformación del elemento base por condensación y
rarefacción)
(Indicamos entre paréntesis que es lo que se
gana en cada uno de los pasos o momentos).
Si bien de estos autores sólo tenemos
pequeños fragmentos, la masa de lo que se ha escrito sobre ellos es inmensa.
Damos aquí la orientación de algunas de estas interpretaciones.
a)
interpretación materialista: el valor de estos filósofos reside en que han
colocado la materia como origen de todo.
b)
interpretación espiritualista (es decir de aquellos que posteriormente pondrán algo
espiritual como origen de todo): subrayan como valioso la idea de racionalidad
del principio. (Así por ejemplo Hegel afirma que Tales al poner el agua como
principio (elemento dominante) cumple con el requisito de que el principio debe
ser informe (ya que de él se derivan todas las formas o cosas) pero lo hace aún
con una imagen sensible: el agua es informe en cuanto se adapta a todas las
formas pero mantiene una imagen sensible del principio (es decir el agua es
algo que podemos ver, tocar, sentir en general). En este sentido Anaximandro
con el ápeiron ha ido más lejos que Tales al poner como principio algo
indefinido de lo cual nacerían todas las cosas determinadas. Su principio sería
más “racional”. Y en Anaxímenes tenemos una recaída en un elemento sensible
pero ahora él explica la “ley” que rige los cambios en el universo. Esto sería
la novedad “racional” del autor, aunque para ello haya tenido que recurrir a
una imagen sensible (el aire).
d)
otras interpretaciones insisten menos en la idea de si el elemento es material
o espiritual (ya que esta diferenciación no está claramente formulada) y los
ven (esto es lo que consideran valioso) como pensadores del arché o principio,
ya en uno ya en los dos sentidos siguientes:
1.como
inicio (cosmogonía)
2. como fundamento
siempre presente (cosmología)
Digamos para finalizar que en Tales se
encuentra la intuición del agua (lo húmedo) como elemento primordial del cosmos
y la vida. El agua es necesaria para todos los seres vivos; la sangre, el
semen, etc. son parte de este elemento húmedo. Pensemos que el mundo de Tales
tenía menos elementos artificiales que el nuestro: así los objetos fabricados
de madera presuponían el vegetal y su desarrollo por el agua. Aún el hierro
suponía para su obtención volverse líquido. Las piedras (Tales tiene un
fragmento sobre la piedra imán) pueden moverse porque tienen un elemento
húmedo.
En Anaximandro está la intuición de un
principio indeterminado del que se segregan las cosas. Y finalmente en
Anaximenes encontramos primeramente su idea de transformación de un elemento en
otro: el aire sufre un proceso de rarefacción (se transforma en fuego) y de
condensación (se transforma en agua y tierra). Y en segundo lugar la
importancia del aire para la vida. Un fragmento dice: Así como nuestra alma,
que es aire, nos mantiene unidos, el soplo y el aire abarcan todo el universo. Una
de las primeras ideas del alma es confundirla con la respiración, el cadáver ha
perdido su alma, es decir su respiración y por tanto se disgrega. El universo
entonces también vive por el aire. Podemos ver a Anaxímenes como el primer
ecologista, hoy que nos preocupamos por la disminución de la capa de ozono.
4. Sobre el origen griego de la filosofía - II
En la audición anterior habíamos discutido
la afirmación de que la filosofía tuviera un origen exclusivamente griego.
Señalamos que por lo menos otras dos regiones presentaron reflexiones sobre el
hombre y el mundo que muestran equivalencias con el tipo de actividad que los
griegos llamaron filosofía. Estas dos regiones son lo que actualmente llamamos
India y China.
La afirmación sobre el origen exclusivamente
griego de la filosofía la presentamos a través de la tesis de Martín
Zubiría, profesor de la Universidad de Cuyo, quien en su libro Las doctrinas
sapienciales de la antigüedad clásica en el Lejano Oriente: Confucio, Laudse,
Buda, de editorial Quadrata, niega el carácter filosófico de estos tres
fundadores de tradiciones de pensamiento y también de todos sus desarrollos
posteriores, afirmando finalmente o que la filosofía oriental no existe o que
tiene un carácter incipiente.
Nos interesa
ahora mostrar esta misma tesis en otro autor argentino, Néstor Cordero,
profesor de las Universidades de Buenos Aires y París, especialista en el
filósofo griego Parménides, en un libro suyo titulado La invención de la
filosofía. Una introducción a la filosofía antigua, publicado por editorial
Biblos. En el se afirma el carácter exclusivamente griego de la
filosofía, no ya negando el carácter filosófico de otras tradiciones culturales
sino basándose en ciertas características específicas de la sociedad y la
cultura griega antigua.
La tesis de
Cordero afirma lo siguiente: la forma de
la religiosidad griega y la organización política de la sociedad griega
hicieron posible la aparición de la filosofía en Grecia y le dieron su
carácter. Como estas formas fueron específicas de la sociedad griega, y no se
dieron en ningún otro lugar, su producto, la filosofía tampoco se dio en ningún
otro lugar. Por tanto filosofía sólo la hubo en Grecia y en aquellas
tradiciones de pensamiento que la tuvieron como antecedente.
Cito a Cordero: Ella (la filosofía)dio sus
primeros pasos en ciudades griegas y fue monopolio de gente que pensaba en
griego, hablaba griego y escribía griego, y esto durante más de cinco siglos.
[la] prolongada complicidad entre la filosofía y Grecia (...) marcaron para
siempre su historia. (Cordero, 20)
Nosotros antes de
exponer más detalladamente su tesis hagamos la siguiente aclaración: es una
idea usual y general considerar que las condiciones dadas en una sociedad son
las que posibilitan los acontecimientos que se producen en esa sociedad. Por
ello tampoco tenemos dudas de que también en Grecia la forma especifica de su
religión y su organización política algo tuvieron que ver con su pensamiento
filosófico. Pero ello no obsta que en otras sociedades, con diferentes formas
religiosas y políticas, pudieran surgir otras formas de filosofía. El minué
difícilmente podría haber nacido entre tribus africanas pero creer que el minué
es equivalente al baile y que no existen otras danzas en el mundo es una
afirmación peregrina. Pero vayamos a las afirmaciones de Cordero. Primeramente
a aquella que señala que la forma de la religiosidad griega posibilitó la
filosofía.
El argumento
central de Cordero es que la ausencia de mitos cosmogónicos (es decir que
expliquen el origen del cosmos) y cosmológicos (es decir que expliquen porqué
el universo es como es) en la religión griega favoreció la aparición de la
filosofía. O dicho de otro modo: la ausencia de estos mitos dejó un vacío que
fue llenado por la filosofía. El afán de
saber, sobre todo relativo a los orígenes y a la forma general del universo,
fue satisfecho en otras culturas con relatos mitológicos. Al no existir estos
relatos en Grecia fue satisfecho con la filosofía.
Bien. La
discusión de Cordero parece centrarse en lo siguiente ¿hubo o no hubo mitos
cosmogónicos y cosmológicos en Grecia anteriores a la aparición de la
filosofía? Como vemos es una discusión entre especialistas de la religión
griega; como nosotros no lo somos, nos limitaremos a exponer las posiciones más
conocidas.
Herodoto autor
del siglo V a.C. dice lo siguiente: Homero y Hesíodo fueron los que crearon,
en sus poemas, una teogonía para los griegos, dieron a los dioses sus epítetos,
precisaron sus pregorrativas y competencias, y determinaron su fisonomía (II,
53).
Estos dos autores
son anteriores a Tales, el primer filósofo. Podemos entonces indagar en que
medida satisfacen la afirmación de Cordero.
Comencemos por
Homero, a quien se tiene por el autor más antiguo. Cordero señala claramente, y
nosotros creemos con razón, la ausencia de este tipo de mitos en los poemas
homéricos (salvo dos alusiones muy breves sobre Océano como padre de los dioses
y generador de todas las cosas).
Cordero presenta de este modo la situación en
Homero: “qué se
encuentra en los poemas homéricos como equivalente de las narraciones míticas de
otras culturas, dada la contemporaneidad de su elaboración (siglos XIII-VIII
a.C) [respecto de otras civilizaciones, que forjaron poemas cosmogónicos o
cosmológicos, con abundante presencia de dioses o de entidades naturales
divinizadas, para explicar el origen del “cosmos” en el doble sentido que ese
término tiene: universo y orden o ritmo universal].Y bien, puede decirse sin
ningún tipo de reservas que no se encuentra nada. En un momento en que
babilonios, asirios, hebreos y egipcios elaboran en forma anónima relatos para
explicarse el origen del universo, del hombre, del orden cósmico, poetas
anónimos griegos cuentan algo que es para ellos una “verdad” histórica.” (Cordero
25) Es decir, cuentan una guerra.
Hagamos sobre estas palabras las precisiones
siguientes: a) ante todo los relatos de otras culturas son mucho más antiguos.
En la mayoría de ellos el uso de la escritura es mucho más antiguo. Así la
escritura de Egipto y Oriente medio datan del 3000 a.C.. ¿es posible comparar
culturas de distintos períodos de antigüedad? b) en segundo lugar no eran
claras las diferencias entre mito e historia. Para estas culturas la creación
del universo también era una verdad histórica. La prueba de ello es que aún hay
gente que piensa que el mundo fue creado en siete días y que la primera pareja
fue Adán y Eva. Así los libros de historia podían empezar con este tipo de
relatos. c) En tercer lugar los dioses están omnipresentes tanto en los relatos
míticos cosmológicos y cosmogónicos como en el relato “histórico” de la guerra
de Troya e intervienen en los acontecimientos como Cordero lo reconoce.
Con lo cual queda
únicamente la diferencia que unos son relatos cosmogónicos y cosmológicos y
otros, los poemas homéricos, son relatos de guerra. Pero ¿porqué hay que
pedirle peras al manzano? Los relatos de guerra, sobre todo cuando se trata de
una guerra pasada antiquísima y en cierto modo fundadora de los pueblos se
suelen denominar “epopeyas” y no cosmogonías o cosmologías. Si bien hay textos
que conjuntan epopeyas y relatos sobre el orden cósmico, no tiene porque ser el
caso. El Mahabharata y el Ramayana en la India, la Eneida
en Roma, el Beowulf y el Cantar de los Nibelungos en Europa del
Norte, el Cantar del Mío Cid en España, son todas formas de la epopeya
en las cuales no busca responderse por el origen del cosmos y tampoco se lo
exigiríamos.
Finalmente
digamos que, si bien los poemas homéricos no son directamente relatos
cosmológicos y cosmogónicos, es posible que ellos trasunten un orden cósmico,
una visión popular del mundo que se encuentra claramente imbuida de una
mitología. Volveremos sobre esto más adelante.
El otro autor, Hesíodo, presenta una
cuestión mucho más discutida. Aquí se muestra un autor que afirma que va a
decir qué fue lo primero que ha existido y para ello nos relata una teogonía
(una generación o nacimiento de los dioses) precedida de una cosmogonía, ya que
las divinidades más antiguas son fuerzas naturales personificadas. Aquí
tendríamos entonces la prueba, en contra de Cordero, de que los griegos tuvieron
“relatos de dioses sobre la creación y el orden del mundo”. O sea
podríamos decir: los griegos elaboraron una epopeya pero también una cosmología
y una cosmogonía. Pero Cordero desecha esta prueba con el siguiente argumento:
Si bien Hesíodo es una excepción a la afirmación de que no se encuentra ninguna
narración mítico-cosmológica ni cosmogónica entre el comienzo del pueblo griego
y el siglo VII (siglo de comienzo de la filosofía) como no encontramos ningún
texto anterior a Hesíodo no podemos saber si es una creación suya o una
modificación de esquemas tradicionales. Repitamos: ¿porqué Cordero considera a
Hesíodo una excepción? Porque él podría haberse inventado la teogonía ya que no
tenemos constancias escritas de mitos cosmogónicos y cosmológicos antes de él.
Digamos lo siguiente:
1)
En general quienes han estudiado
la Teogonía aceptan, como se lo hace para la mayoría de los libros
tradicionales, que esta no surgió de la nada. Se suele mostrar que esta guarda
semejanzas acusadas con mitos del Oriente Medio y que tal influencia, o
proviene de la Edad del Bronce y luego se desarrolla en Grecia o proviene de
influencias fenicias en estos llamados siglos oscuros (luego de la invasión
doria hacia el 1200). Lo mismo se sugiere que Hesíodo recoge tradiciones locales
y leyendas tradicionales. Al introducirse la escritura Hesíodo, en un impulso
que preludia la filosofía, habría intentado sistematizar y ordenar estos mitos.
Así sería posible rastrear en el texto actual núcleos más arcaicos que otros
(ej. la castración de Urano) que luego fueron refundidos por una única mano de
acuerdo a sus fines..
2)
El juicio de Cordero es lo que
usualmente se llama una posición hipercrítica, como si dijéramos que cuando no
tenemos fuentes escritas no hay historia (es decir los hombres no desarrollan
acontecimientos en el tiempo) o si no tenemos la foto de César este no existió.
Cordero supone que porque no hay relatos escritos no hay mitología.
3)
No se ve porque acepta tradiciones orales a la
puesta por escrito de los poemas homéricos y no las acepta para el poema de
Hesíodo.
4)
Debo decir finalmente que no termino de comprender
el argumento de Cordero. No me parece expuesto con claridad. Supongamos que
Hesíodo se inventó la Teogonía de cabo a rabo. Esto, dijimos, contradice la
forma de elaboración de estos libros, y claramente no es verdad respecto al
hecho de que muchos de los dioses de Hesíodo son los dioses tradicionales. Pero
supongamos que los episodios en que los dioses aparecen están inventados enteramente
por Hesíodo. ¿Por qué él no es la prueba de la anterioridad del mito a la
filosofía? ¿Porque no es una obra anónima sino firmada? ¿Por ser una obra
individual tuvo un menor grado de difusividad? ¿Porque sólo habría surgido un
siglo antes de la filosofía? ¿Por ser un
único texto? Falta aquí una comparación concreta entre Hesíodo y los
relatos babilonios, hebreos, cananeos, egipcios, etc. de creación para que
entendamos en qué se diferencian en cuanto textos.
Finalmente digamos que a partir del siglo VII
aparecen otros textos cosmogónicos y cosmológicos en Grecia, a los cuales el
autor les aplica la misma regla: como no hay fuentes escritas anteriores nunca
sabremos si había relatos cosmológicos realmente arcaicos entre los griegos, ni
en qué consistían, ya que no quedan testimonios escritos que nos permitan
analizarlos, y, desde que los conocemos (después del siglo VII) estos relatos
podrían estar ya “contaminados” por esquemas filosóficos.(Cordero 24)
Es ciertamente
posible tal contaminación del mito por la filosofía, pero ello no obsta a que
estos relatos tomen tanto de fuentes míticas tradicionales (entre los cuales
hay que tomar la Teogonía de Hesíodo) como de esquemas filosóficos. Sobre todo
no parece demasiado plausible que los griegos no se hayan interesado por el
problema de los orígenes hasta que surgió la filosofía (ya que la Teogonía no
cuenta) y de pronto hubieran estado interesados en estos problemas en un doble
registro: filosofía y mito. Es decir los griegos habrían pasado de un interés
tardío por los orígenes a un interés desmesurado (ya que reduplicado en mitos y
filosofía) por los mismos. Quedan por otro lado algunos cabos sueltos: a) por
qué los griegos desde sus orígenes hasta el siglo VII a. C. manifiestan este
desinterés si, según Cordero, todos los pueblos manifiestan afán de saber. b)
¿por qué no aceptar que Hesíodo es justamente el autor que satisface este afán
de saber? Tanto su Teogonía como las primeras publicaciones de los filósofos
son ciertamente obras de factura individual así que ambas satisfacen este afán
de saber o ambas no lo satisfacen.
En definitiva
digamos que la ausencia de mitos cosmogónicos y cosmológicos en la religión
griega es un juicio problemático (podría ser así) y Cordero lo da como una
afirmación taxativa: es así.
Agrega sin embargo Cordero una serie de
características de los dioses homéricos para apoyar su idea de que los griegos
entre los siglos XIII y VIII no tuvieron ninguna preocupación por lo que
llamamos el orden cósmico; ellas son:
a)
no son dioses creadores. b) no son garantes del orden
cósmico. c) su mitología (es decir el conjunto de sus dioses) es incoherente,
no presenta ningún texto sagrado revelado. Hay que hablar más bien de
mitologías (es decir relatos diversos y contradictorios) que de mitología.
Veamos, aunque sólo brevemente, esto:
a)
Los dioses homéricos no son dioses creadores. Ello podría deberse
al hecho de que los poemas son epopeyas. Luego, del dios se cuenta sólo aquello
que interesa. De hecho Homero sólo cuenta de cada divinidad algunos rasgos y no
todas las leyendas que conocemos de cada uno por otras fuentes. Pero
ciertamente los dioses principales que intervienen en Homero sabemos por otras
fuentes que no son dioses creadores; ello tiene que ver en realidad con el
hecho de que estos dioses son a imagen y semejanza de los guerreros que
combaten. Son dioses que los griegos llamaban olímpicos (por vivir sobre un
monte sagrado llamado Olimpo) y que, según otros relatos, pertenecen a la
tercera generación de los dioses. Homero entonces, y en función de sus
intereses, sólo toma una parte de la mitología griega (los olímpicos) y de esa
parte sólo algunos aspectos.
b)
Los dioses homéricos no son garantes del orden
cósmico. Cordero señala un conjunto de pasajes en que los dioses encuentran su
poder limitado por el destino (ai3sa). Debemos decir que desde
el momento en que los dioses olímpicos no son la totalidad de lo divino ellos
no son garantes ni responsables (otro término que usa Cordero) absolutos
del orden cósmico. Pero ellos son el orden cósmico. Trataré de explicarme. Cada
uno de los dioses griegos expresa cierta porción de la experiencia del universo
divinizada; por ejemplo, para referirnos a dioses de los que hablamos en
programas pasados, Ares el furor bélico y Atenea la decisión inteligente tanto
en la guerra como en otras realidades. Es bastante raro en las diversas
mitologías que los dioses sean omnipotentes, de hecho su poder se halla
limitado. Ya de por sí el dios representa una fuerza o un poder del universo
que delimita su personalidad por otros dioses o aún por cualidades de los
elementos. En un himno del Rig Veda (texto de la tradición hindú) Indra
aparece como un dios ordenador del universo al vencer a un monstruo que
aprisionaba las aguas. Pero en la estrofa 14 se nos dice que luego de matar al
dragón Indra huye porque teme a un vengador de la serpiente. O sea el himno
además de hablarnos del poder del dios (Indra
es el rey ... sujeta todo, como el aro los radios de la rueda, etc) señala
su limitación. La idea de un orden cósmico, por sobre los dioses, tampoco es exclusiva
de la religión griega. Así en la religión védica se encuentra el concepto de rita
que equivale al destino. Posiblemente los términos de Tao y Cielo cubran
significados semejantes en China. A veces hay dioses que guardan este orden: en
Grecia las Moiras, las Horas, las Erinias, las Keres. Digamos entonces que si
en Homero un dios no garantiza el orden cósmico, la totalidad de
los dioses muestra el orden del mundo y lo garantiza. Según este orden Aquiles
y Héctor, pese a ser héroes, tuvieron que morir ya que son hombres y por tanto
mortales. En Homero entonces hay una visión popular del mundo, un cuadro del
universo y por tanto un orden del mundo expresado en el poder superior de Zeus
sobre los otros dioses (padre de los dioses y los hombres), en el favor
o disfavor que ellos prestan a las acciones humanas para que se realicen, en el
hecho de que si a un dios no se lo honra debidamente este toma venganza, en la
existencia del Tártaro y del Hades, en el poder que cada dios tiene de su
región, etc..
c)
La mitología de los griegos (es decir el conjunto de
sus dioses) es incoherente, no presenta ningún texto sagrado revelado. Hay que
hablar más bien de mitologías (es decir relatos diversos y contradictorios) que
de mitología. Hay que decir que la mayoría de las mitologías son confusas e
incoherentes. Es decir presentan de los mitos variantes y superposiciones; ello
se debe a que los mitos, y en general los textos escritos donde finalmente
estos cristalizan, es la obra de muchos. Nacidos en diversos lugares de culto,
sometidos a la oralidad y a la imaginación creadora que va encontrando
derivaciones de un tema a otro, generalmente encuentran finalmente cierta
unificación en un texto escrito donde su autor trata de conciliar diferentes
tradiciones y expresiones al mismo tiempo que le otorga un sentido propio. Pero
este mismo texto suele sufrir interpolaciones posteriores. Ciertamente los
griegos no tuvieron una casta sacerdotal que cuidara los textos, pero tampoco
hay que creer que donde la hubo esto existió inmediatamente, es decir que
tenemos un texto redondo y canónico desde siempre y para siempre. Puede verse
esto tanto en el poema babilónico de la creación (Enuma Elis), en el libro del
Génesis de los hebreos, etc.
Por cierto Cordero señala
que no hubo en Grecia un texto revelado, un texto que obligara a una única
explicación de la realidad. Esto se ha señalado muchas veces como una cualidad
que posibilitó el pensamiento filosófico. Si bien creemos que esto es cierto
creemos también que deben evitarse simplificaciones excesivas. Los griegos,
como todo el mundo, no fueron absolutamente libres en sus pensamientos.
Ellos pensaron a partir de esquemas tradicionales suministrados por su cultura,
esquemas que aparecieron también en sus mitos (el mismo Cordero reconoce que
las fronteras entre el mito y la razón son permeables. cfr. Cordero,
22); ellos también sufrieron en diverso grado la presión de creencias
tradicionales contra las cuales se rebelaron (cfr. las condenas a Anaxàgoras y
Sócrates por impiedad, la crítica de Jenófanes y Platón a las ideas de divinidad, etc). Ciertamente la ausencia
de una teocracia y el desarrollo de una sociedad mercantil abocada a
necesidades prácticas incidió en la forma del pensamiento griego. En todo caso
la crisis simbólica o de representación de los dioses tradicionales fomentó en
el periodo clásico entre otras cosas la filosofía, pero no sólo, también las
llamadas religiones de “misterios”. La existencia de por sí de una clase o
estamento sacerdotal no es algo que se resuelve por el sí o por el no. Es
necesario observar el grado de representación o de incidencia de tal clase en
el resto de la sociedad. Así por ejemplo se ha señalado que en la India (donde
los sacerdotes eran no sólo una clase sino una casta) el budismo surgió como expresión
de la segunda casta, la de los kshatriya (quienes se ocupan de la guerra). Es
decir el pensamiento no surge sólo de una situación de libertad sino que puede
surgir, como lo vio Hegel en la figura del estoicismo, de su ausencia. Las
luchas teológicas también pueden ser un acicate para el desarrollo del
pensamiento. La tradición sagrada conocida genéricamente como hinduismo
contenía diversas líneas de pensamiento e incluso ideas incompatibles y no
había una autoridad externa a las propias escuelas que pudiera decidir entre
las doctrinas e interpretaciones alternativas. De allí que cada escuela tuvo
que argumentar para sostener su interpretación. Prontamente se distinguió entre
argumento textual (âgama) y argumento lógico (yukti). Por otro lado las polémicas
con el jainismo y el budismo debieron realizarse sin apelación a los textos
sagrados ya que estas doctrinas no aceptaban la revelación védica.
La otra
afirmación de Cordero para explicar por qué surgió la filosofía en Grecia
parece mucho más creíble. Es una argumentación ligada a las condiciones de las
sociedades políticas griegas. Ellas desarrollaron mecanismos de participación
de sus miembros en un grado desconocido para muchas otras sociedades tanto
antiguas como modernas. “Para discutir, dice Cordero, hay que argumentar,
hay que razonar. También para acusar a un reo en los tribunales. La solución
surge del cambio de ideas, de la discusión. Y no es casualidad que en la región
en la cual esta estructura está ya establecida, en Jonia, aparezcan los primeros
filósofos.” Ligar el surgimiento de la polis y el nacimiento de la
filosofía es una hipótesis plausible. Deberíamos sin embargo evitar ciertas
simplificaciones que no son más que discursos declamatorios.
a)
En primer lugar, una idealización
de la democracia griega. Su punto más alto parece haber estado en Atenas hacia
el siglo V. Sin embargo hasta llegar a ello hubo que vencer muchos privilegios,
y aún entonces, quien lea la República de Platón, o la Historia
de Tucidides verá que la ley del
gallinero y otras semejantes siguieron teniendo vigencia.
b)
En segundo lugar también hay
cierta ingenuidad en creer que el hombre esperó la Asamblea (una institución en
la que participaban todos los ciudadanos) para hablar y discutir. Si los
griegos fueron un pueblo donde la palabra adquirió un alto valor esto se debió
también a múltiples condiciones materiales (entre las cuales estuvo el entorno
físico) en que vivieron. No hay una causa única. Y los hombres en general
tampoco esperaron a los griegos para hablar y discutir. Desde el mercado,
pasando por las cortes y los tribunales los hombres no hemos perdido las
oportunidades para hablar y discutir. Las religiones mismas, contra lo que se
dice habitualmente, fueron una ocasión para lo mismo ya que si el dios de la lluvia
no la enviaba era necesario indagar las causas de ello, dar una razón para su conducta.
En conclusión nos parece forzada la tesis de
Cordero que se encuentra un “lazo indisoluble” (son sus palabras
textuales) entre cierto momento de la civilización griega (caracterizada por la
ausencia de ciertos relatos mitológicos y por el nacimiento de la polis) y la
filosofía. Recordemos nuevamente como lo afirma: Ella (la filosofía)dio sus
primeros pasos en ciudades griegas y fue monopolio de gente que pensaba en
griego, hablaba griego y escribía griego, y esto durante más de cinco siglos.
[la] prolongada complicidad entre la filosofía y Grecia (...) marcaron para
siempre su historia.
Señalamos en la
audición anterior que esta es una opinión muy antigua. Ya Diógenes Laercio, un
escritor griego del siglo III d.C. la expone en el principio mismo de su Vida
de los más ilustres filósofos: Algunos dicen que la filosofía, excepto
el nombre, comenzó entre los bárbaros. Enumera entonces los posibles
lugares de su comienzo: los magos de Persia, los caldeos de Babilonia. los
gimnosofistas de la India, los druidas de Galia. / Inmediatamente viene la
desmentida: Olvidan que lo que así atribuyen a los bárbaros son los logros
de los griegos, que están en el origen no sólo de la filosofía sino del mismo
genero humano / es con los griegos que comienza la filosofía, cuyo mismo nombre
rechaza una denominación bárbara.
Encontramos aquí
una reivindicación de la cultura griega en un universo (el helenístico) que se
ha vuelto plural. Esta reivindicación llega hasta la reivindicación de la
materialidad de la palabra misma filosofía; la palabra filosofía sólo se puede
pronunciar en griego y por ello la filosofía es un producto griego. En el siglo
19 también Hegel dirá que el alemán es la lengua de la filosofía.
5. Sobre el origen griego de la filosofía - III
Observación:
Como esta investigación fue expuesta en dos audiciones, hemos puesto entre
corchetes aquello con la que la hemos encabezado y terminado. Pero puede leerse
como un solo artículo seguido omitiendo estos corchetes. Así se verá la unidad
de la argumentación.
[En esta especie
de historia de la filosofía que estamos llevando a cabo por la radio, venimos
hablando del origen de la filosofía.
Nos oponemos a la
idea prooccidental de que la filosofía sólo comenzó en Grecia.
En las teorías
sobre el origen del hombre en cierto momento se discutió si el hombre habría
nacido en un solo punto geográfico de la tierra y de allí se difundió a los
restantes o si, por el contrario, se habría originado en varios lugares del
planeta. A la primera opinión se la llamó teoría monogenista del género humano,
a la segunda teoría poligenista.
Nosotros
sostenemos la tesis del poligenismo
filosófico]
En la última
audición presentamos una opinión que sostenía que el origen de la filosofía era
exclusivamente griego. La filosofía era una forma de ver la realidad que sólo
los griegos, y quienes lo continuaron, habrían tenido. Y esto era así porque
los griegos no habrían estado constreñidos en su pensamiento por ningún dogma
religioso y también porque sus instituciones políticas los habrían acostumbrado
a argumentar y discutir.
Pensamos que hay
mucho de mito en estas afirmaciones. Que si bien es cierto que los griegos
tuvieron, como todo pueblo, ciertas particularidades ellas no pueden
idealizarse. Y que la filosofía, como consideración reflexiva de la realidad en
su totalidad, que no quiere apelar a un discurso revelado como la religión ni a
una comprobación empírica como la ciencia sino que apela solamente a la
argumentación es una forma de actividad humana, que como otras, se ha dado en
diversos tiempos y lugares, o, si ustedes quieren, culturas. Y que siempre se
ha hecho dentro de un horizonte social y cultural que le ha marcado sus
posibilidades y sus límites en cuanto presupuestos, valoraciones implícitas y
temáticas. Por lo tanto si hubo una manera griega de hacer filosofía esta
estuvo marcada por el horizonte de su cultura y si nosotros en parte, aún hoy
la encontramos significativa, es porque nosotros en parte aún somos sus herederos.
Ello no significa que no se haya hecho filosofía en otros lugares con otros
horizontes culturales. Y que si bien no podemos entenderla enteramente, podemos
darnos cuenta de ello cuando vemos que se plantearon problemas, formas de
argumentar y soluciones en parte semejantes a los nuestros.
Dijimos que
Diógenes Laercio, un griego del siglo III d.C que sentía amenazado su horizonte
cultural por la presencia de múltiples culturas, se opuso a esta opinión. Para
él la filosofía, como para estos autores que estuvimos comentando (Martín
Zubiría y Néstor Cordero), fue sólo algo propio de los griegos. Y lo dijo del
modo siguiente:
Algunos dicen
que la filosofía, excepto el nombre, comenzó entre los bárbaros. Enumera entonces los posibles lugares de su comienzo: los magos de
Persia, los caldeos de Babilonia. los gimnosofistas de la India, los druidas de
Galia. / Inmediatamente viene la desmentida: Olvidan que lo que así
atribuyen a los bárbaros son los logros de los griegos, que están en el origen
no sólo de la filosofía sino del mismo genero humano / es con los griegos que
comienza la filosofía, cuyo mismo nombre rechaza una denominación bárbara.
Esta
reivindicación de la filosofía griega llega hasta la reivindicación de la
materialidad de la palabra misma filosofía; la palabra filosofía sólo se puede
pronunciar en griego y por ello la filosofía es un producto griego. Dijimos que
en el siglo 19 también Hegel dirá que el alemán es la lengua de la filosofía.
El argumento de
que la palabra filosofía es una palabra que designa un producto griego, una
cosa griega, puede descomponerse en tres direcciones. a) el idioma griego tiene
ciertas particularidades idiomáticas por el cual ciertos problemas se
plantearon como se plantearon y no hubiera sido posible plantearlos en otra
lengua. b) la palabra filosofía no existe en otras lenguas. c) si se reconoce
que el pensamiento de cada cultura tiene ciertas características que no tiene
el de otras, ¿por qué no aceptar llamar filosofía al pensamiento de la cultura
griega, y a las tradiciones que se reconocen en él como sus continuadoras, y
con otro nombre a los pensamientos que no reconocen en ella su origen?
a)
Ciertamente cada lengua tiene sus particularidades y
el planteo de ciertos problemas se entiende mejor a partir de estas. Pero
sucede con el problema de la intraducibilidad de las lenguas lo que se dice que
sucede con la virginidad: cuando se la
comprueba deja de existir. Cuando decimos que el término alemán aufheben (una
palabra muy usada por Hegel) tiene los sentidos de conservar y al mismo tiempo
superar algo y por ello es intraducible, al decirlo ya estamos traduciéndolo.
La filosofía que tuvo su origen en Grecia, fue continuada luego en latín y más
tarde en lenguas europeas, por ello -si fue posible emplear otras lenguas para
seguir pensando sus problemas- quiere decir que su traducción fue posible.
Heidegger, filósofo alemán del siglo XX pensaba que muchos sentidos de las
palabras filosóficas griegas se habían perdido al pasar al latín. Pero él mismo
no se privaba de querer hacérnoslos revivir... en alemán. Entonces, sin dejar
de reconocer la influencia de las lenguas en el modo de plantear problemas,
podemos ver que los problemas, si son problemas sobre el mundo y el hombre,
trascienden la lengua. La idea de una lengua privilegiada para plantear ciertos
problemas posiblemente podría ser reivindicada por cada lengua en particular,
asegurando para sí la exclusividad de las problemáticas. Hay ciertamente un
problema en la traducción de los términos de una lengua a otra que no permite
el mito de la transparencia comunicacional. Pero la absoluta opacidad
comunicacional también es falsa
b)
Lo mismo sucede con la palabra filosofía. Se ha
indicado que por ejemplo la India no posee un término para lo que llamamos
filosofía. Así los pensadores indios usaron el término de “ciencia examinadora”
(anvishiki vidya) o “enseñanza fundada en el razonamiento” (tarkashastra) o
“punto de vista” (darshana) para ciertos aspectos de lo que llamamos filosofía
pero no tuvieron una palabra que designara conjuntamente todo lo que llamamos
filosofía. Entonces, algunos concluyen,
no tuvieron filosofía. Frente a esto hay que responder 1) que aún en nuestras
lenguas la palabra filosofía tiene un sentido lato, bastante indefinido. Pero,
aún si la restringimos a aquellos autores que por consenso consideramos
filósofos, podemos ver que cada uno de ellos entendió por filosofía cosas
diferentes. ¿Cuánto hay de semejante entre la filosofía de Tales de Mileto, de
Sócrates o de Plotino?¿No estamos también aquí usando un concepto análogo –es
decir, en parte igual y en parte diferente- de filosofía? La palabra filosofía
parece poder designar intereses diferentes, discursos diferentes. 2) La
cuestión fundamental es preguntarse ¿si la palabra no existe, la cosa no existe?
Veámoslo a través de un ejemplo: nosotros llamamos lapicera a un útil con tinta
para escribir. Distinguimos entre sus especies a las lapiceras fuentes
(actualmente llamadas “de pluma”) y a las biromes. Supongamos otra lengua que
distinguiera absolutamente estas dos especies o clases de objetos, de tal
manera que no tuviese una palabra común para ambos; en su lengua hay fuentes y
biromes pero no hay lapiceras. Ahora bien, para nosotros, observadores
exteriores ¿tienen o no tienen la cosa que nosotros llamamos lapicera?
Evidentemente que si, es decir ellos tienen útiles con tinta para escribir. El
hecho de que no tengan la palabra común “lapicera” ciertamente nos instruye
como piensan la cosa pero no suprime la existencia de la cosa. En nuestro
ejemplo imaginario podríamos decir tal vez que ellos dan más importancia al
origen de la tinta que a la tinta misma de allí que distingan absolutamente
entre fuentes y biromes (o al estilo de su punta si distinguen entre pluma y
birome). Podemos hacer por supuesto aún más compleja la cosa. Nosotros
distinguimos las lapiceras de los lápices, supongamos que ellos tienen en
cambio una palabra para fuente y otra que abarcara lápiz y birome. Estamos en
su país y vemos que ellos poseen lápices, fuentes y biromes. Es decir la cosa
existe de un modo semejante al nuestro, pero ¿cómo la piensan? Tal vez
descubriríamos que ellos engloban por una parte aquellos útiles para escribir
que se gastan y no son recargables de aquellos que pueden recargar su tinta,
etc. El ejemplo no tiene otra finalidad que mostrar que aunque la traducción de
los términos de una lengua a otra presenta ciertamente complicaciones, aún así
de algún modo terminamos traduciéndolos a través de aclaraciones. Y en forma
más específica que lo que nosotros llamamos filosofía podemos encontrarlo en
otras culturas siempre que no adoptemos la simple actitud de decir que
filosofía es simplemente lo que yo hago. Si este fuera el caso imagino el
diálogo siguiente entre un filósofo griego y un filósofo de otra cultura. -Filósofo
griego: estoy reflexionando acerca de los medios que tiene el hombre para
conocer. -Filósofo bárbaro (a quienes no hablaban griego, los griegos
los llamaban bárbaros): Yo estoy haciendo
lo mismo. -Filósofo griego: No, no es lo mismo porque eso lo hace
usted y no yo. Ciertamente ningún filósofo sostendría tal cosa. Posiblemente
casi todos los filósofos sostendrían que ellos solos filosofan pero en un
sentido diferente: que los demás se equivocan, ya porque parten de principios
equivocados, ya porque argumentan equivocadamente. Pero en este caso hay que
decir que los demás no poseen una filosofía verdadera pero no que no
filosofan.
[Por falta de tiempo no
consideramos hoy la tercera dirección o argumento que hace hincapié en el
lenguaje para afirmar que la filosofía es un producto inicialmente sólo griego.
Al primer argumento le hemos contestado de este modo: a) que los problemas
filosóficos, al plantearse como problemas generales del hombre, es posible
traducirlos a otras lenguas. Al segundo argumento: que aunque no exista la
palabra filosofía, la cosa (la actividad llamada filosofía) puede existir.]
c)
Si el lenguaje es arbitrario.
¿Porque no llamar filosofía a lo que los griegos hicieron y llamaron como tal y
con otro nombre a las formas reflexivas de otras culturas? Así quedaría claro
la especificidad de la reflexión griega y la especificidad de las otras
culturas. Es decir nos colocamos en la posición de llamar filosofía sólo a lo
que hace un determinado grupo social: los griegos. (Y por extensión se llamará
filosofía a lo que continúa luego lo que este grupo hizo, que se reconoce en su
tradición). Nada impide por supuesto este uso restrictivo de la palabra
filosofía. Sin embargo hay que reconocer que no es el uso común en el cual no
está asociado a cierto grupo social sino, aunque con cierta vaguedad, a cierto tipo de
problemas y a cierto modo de tratarlos. Así Néstor Cordero, si bien creemos que
bordea una definición de filosofía, prefiere decirnos, como Diógenes Laercio ya
lo había hecho en el siglo III, que filosofía es ... lo que hicieron lo
griegos. Porque si nos hubiera tenido que dar su opinión según una definición y
el uso común de la palabra, tendría que primero haber señalado con precisión
los problemas de que la filosofía se ocupa y sus modos de tratarlos. Y luego
mostrar que todas las épocas y todos los autores que se han considerado
filósofos en Occidente cumplen con su definición y que ninguna reflexión,
ningún autor y ningún texto de otras culturas (comenzando por la China y la
India que son las culturas en que más fácilmente reconocemos especulaciones
semejantes) satisfacen su definición. Es decir, afirmar que sólo hay filosofía
en Grecia supone dos arduos trabajos. En primer lugar tener una idea clara de
qué es filosofía (y se verá que es difícil ponerse de acuerdo sobre ello) y
luego conocer todos los textos que pudieran pasar por filosofía en el universo
y mostrar por qué no lo son (donde nuevamente habrá lugar a discusiones). Por
ello es más fácil decir: “-Mire, yo voy a llamar filosofía a esto que hicieron
los griegos, aún cuando no sea exactamente lo mismo lo que hicieron los
milesios (que trataron problemas cosmológicos), lo que hizo Parménides (que
trató del ser), lo que hizo Zenón de Elea (que nos dejó un conjunto de
paradojas) y lo que hizo Sócrates (que interrogaba a sus conciudadanos sobre
cual era la perfección humana)”. Ahora si, tengo perfectamente delimitado qué
es filosofía, es esa forma reflexiva que utilizaron los griegos y que tuvo su
origen en la polis, es algo que se pensó en griego, habló en griego y
escribió en griego como dice Cordero. Son tales y tales autores, se
los puede enumerar, ellos se reconocieron entre sí como filosofoi (es
como se dice “filósofos” en griego) o si
no es el caso (por ejemplo Platón nunca habla de Demócrito, de quien es sin
embargo en parte contemporáneo) así los reconoció la sociedad griega. Esta
insistencia en la individualidad, en la identidad, en la especificidad de cada
cosa, sin querer ver los vínculos de cada cosa, lo que pueda tener en común con
otra, puede hacernos caer en el ridículo de creer que porque baile se dice en
guaraní jeroky y en latín saltatio ninguno de ellos bailaba.
Ciertamente las palabras pueden servir para indicarnos lo que un hecho tiene de
común con otros hechos, lo que tiene de general o para indicarnos lo que tiene
de individual, de específico. En realidad las palabras hacen las dos cosas al
mismo tiempo: con la palabra árbol designo algo común a un conjunto de
individuos y al mismo tiempo discrimino, individualizo, a eso que nombro con
respecto a todos más amplios. Individualizo los árboles de los vegetales en
general y también de los perros, las piedras, etc. Si queremos individualizar
más, especificar más, digo álamo, o pino o fresno y para nombrar a un único individuo
tengo que señalarlo: este árbol o describirlo de un modo que por el
contexto no pueda ser confundido con ningún otro: el árbol de la esquina de
casa suponiendo que en la esquina de casa haya un único árbol. Pero aún así
las palabras tienen siempre algo de general ya que puede haber más de una
persona que puede decir este árbol y el árbol de la esquina de casa refiriéndose
en realidad a distintos árboles. Así en el ejemplo que hemos dado sobre los
términos que se refieren al baile alguien podría señalar que seguramente
jeroky, saltatio y baile no son todos exactamente los
mismos movimientos o cumplen la misma función social siempre. Aunque nosotros,
vaya curiosidad, tendemos a atribuirnos con la palabra baile la
posibilidad de describir no sólo los que hacemos actualmente sino también los
que se hicieron en otros tiempos y lugares. ¿Por qué no creer que lo mismo
pensaron los guaraníes con jeroky y los romanos con saltatio?
La afirmación extrema de la
individualidad de cada cosa y el intento de que cada palabra sólo designe una
sola cosa llevó en la filosofía a algunas posiciones paradójicas. Así los megáricos, escuela griega que se
desarrolla entre los siglos V y III a.C. y que conjunta las preocupaciones de
Parmenides sobre la identidad del ser y de Sócrates por el lenguaje, habrían
sostenido que la predicación era imposible. No es posible decir “el perro
ladra” o “el perro es blanco” porque decir “ladrar” o “blanco” ya es salirnos
de la cosa individual perro. Lo único que se puede decir es la identidad:
el perro es el perro. Algo parecido afirmó una antigua escuela china llamada
Ming jia (escuela de los nombres) aproximadamente en la misma época. Su
representante más conocido, Gonsung Long, afirmaba que “un caballo blanco no es
un caballo” ya porque entendamos que caballo y blanco son dos
cosas incompatibles (fundados en que cada cosa es lo que es y no otra cosa) y
por lo tanto un caballo blanco no puede ser un caballo, ya porque
entendamos que caballo blanco es incompatible con caballo, no es
lo mismo que caballo. Platón al referirse a esta posición dice que es
propia de jóvenes y ancianos retrasados mentales (o que comienzan
tarde a aprender si queremos traducirlo más benévolamente) (Sofista 215b).
La versión china, en cambio, destaca que esta posición le fue útil a Gongsung
Long ya que debiendo cruzar una frontera en la cual no se permitía el paso de
caballos Gongsung Long la cruzó aduciendo que su caballo blanco no era un
caballo.
Cuando se afirma que la filosofía es pensamiento libre (lo cual es
cierto) y que nace en la libertad (lo cual no es cierto, es decir puede nacer
bajo muchas condiciones sociales), cuando se afirma que los griegos tuvieron
tal pensamiento y todos los otros pueblos sólo tuvieron mitología, cuando se
dice, como lo hace Martín Zubiría, que las mismas expresiones sapienciales que
tuvieron los orientales es posible encontrarlas en Occidente (cosa con la que
concuerdo) pero que además nosotros tenemos otra cosa, la filosofía, que va más
allá (cosa con la que no concuerdo) vemos que lo que se establece es una cierta
competencia entre los pueblos. Se compite por una idea de humanidad. Ahora
bien, creo que la humanidad como idea una no se va alcanzar por la competencia
sino por el acuerdo y por el reconocimiento de lo mismo en lo otro, Hay que
entender bien esta frase significa que en lo otro, en lo que es diferente hay
también lo mismo, lo que es igual. Es decir que el otro es otro y al mismo
tiempo lo mismo que yo. Más llanamente dicho: el reconocimiento de la razón en
los otros pueblos y culturas. Y cuando se niega filosofía en otros lugares, se
tiende imperceptiblemente a afirmar cierta falta de razón, cierta imperfección
en esos otros. Nos damos cuenta que es lo que aquí aparece como resorte
emocional de la discusión. Cuál es el lugar de la civilización europea, de
Occidente en general, en el mundo. Y vemos que Occidente se auto atribuye el
lugar de la racionalidad y la libertad. Si ahora miramos a Occidente desde otro
ángulo, como el conjunto de pueblos que origino las guerras más grandes de la
humanidad (pensemos que entre la primera y la segunda guerra mundial
fallecieron entre 60 y 100 millones de seres humanos), que originó las armas de
destrucción masiva más potentes al liberar la energía atómica con fines
bélicos, poniendo en juego la existencia misma del planeta, que ahora mismo
está poniendo en crisis el ecosistema con el mal uso de la energía y nos tiene
a todos en vilo con un sistema económico que no pueda superar las crisis y la
pobreza-, podemos llegar a pensar, podemos llegar a sospechar, que esta
autoimagen de campeones de la libertad y la racionalidad, implica cierto grado
de locura. Sospechar que algo no es como creemos que es, es ciertamente ya un
comienzo de filosofar.
Queremos terminar reafirmando nuestra proposición del comienzo: que la
filosofía, como consideración reflexiva de la realidad en su totalidad, que no
quiere apelar a un discurso revelado como la religión ni a una comprobación
empírica como la ciencia sino que apela solamente a la argumentación es una
forma de actividad humana, que como otras, se ha dado en diversos tiempos y
lugares, o, si ustedes quieren, culturas. Y que siempre se ha hecho dentro de
un horizonte social y cultural que le ha marcado sus posibilidades y sus
límites en cuanto presupuestos, valoraciones implícitas y temáticas. Por lo
tanto si hubo una manera griega de hacer filosofía esta estuvo marcada por el
horizonte de su cultura y si nosotros en parte, aún hoy la encontramos
significativa, es porque nosotros en parte aún somos sus herederos. Ello no
significa que no se haya hecho filosofía en otros lugares con otros horizontes
culturales. Y que si bien no podemos entenderla enteramente, podemos darnos
cuenta de ello cuando vemos que se plantearon problemas, formas de argumentar y
soluciones en parte semejantes a los nuestros. Que finalmente debemos
diferenciar entre filosofía verdadera (es decir aquella que cada uno de
nosotros consideramos verdadera), filosofía significativa (es decir aquella que
cada uno de nosotros, si bien no la consideramos enteramente verdadera, creemos
que contiene elementos que nos ayudan a pensar nuestras propias problemáticas)
y filosofía sin más (es decir el conjunto de pensamientos y argumentaciones que
sin apelar a una autoridad sobrenatural fueron creídas y reflexionadas como una
verdad acerca del universo.)
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