(Gabriel Sada, Los caminos americanos de la filosofía en Rodolfo Kusch, Bs.As., García Cambeiro, 1996)
Finalmente digamos que no se ha hecho aquí un estudio sociohistórico sobre Kusch. Sus expresiones y sus silencios constituyen evidentemente una parte del campo intelectual de una época de la Argentina. Aquí he tomado fundamentalmente a Kusch en si mismo -sí marcando algunas influencias o fuerzas que lo constituyen pero en una perspectiva más diacrónica que sincrónica, que tiene que ver más con Kusch como sujeto de pensamiento que como actor de un todo social. Incluso en algunas partes he tratado de confrontar al autor consigo mismo, no como se hace a veces para encontrar contradicciones en los términos -que sólo son tales para quien no quiere entender un texto-, sino para iluminar más aún las muchas facetas y supuestos sobre los cuales todo escrito se levanta. Este trabajo reflexivo en el interior del texto me ha hecho pensar que pierdo a veces el mensaje global o más evidente del conjunto. Si algo de eso sucede, me consuelo con que mi texto es solo un aspecto y puede ser complementado con otras lecturas, hechas o por hacer, de la obra de Kusch.
Indice
Prólogo
2. Filosofía y subjetividad.
3. El sujeto del filosofar.
4. El concepto de estar.
5. Sobre la idea de filosofía
Epílogo
Apéndice
Bibliografía
PROLOGO
El siguiente trabajo tiene por finalidad rastrear, desde distintos ángulos, el concepto de filosofía que anida en el pensamiento de Rodolfo Kusch. Presupone de algún modo que el discurso de Kusch puede ser inscripto en el territorio de la filosofía argentina. Al decir "filosofía argentina", uno, el que esto escribe, no deja de sentir cierto resquemor y esto en razón de los dos términos que se enuncian.
Ya de por sí la palabra "filosofía" es una especie difícil de cazar cuando se la enfoca deliberada y directamente. "Filosofía" tanto en su comprensión como en su extensión es más un consenso que algo que se pueda asir con la mano. Agregarle lo de "argentina" parece complicar aún más lo ya de por si complicado, tocar oscuros resortes psicológicos de valorización y desvalorización. Ya lo dijo hace mucho tiempo Aristóteles: "...porque lo mismo que les ocurre a los hombres con los extraños y los ciudadanos, les ocurre también con el estilo. Por eso es necesario hacer algo extraña la lengua, ya que se admira lo de los que están lejos, y lo que causa admiración es agradable." Retórica, III,2;1404b10
El trabajo entonces no argumenta para encuadrar el discurso de Kusch en el género "filosofía" sino que lo presupone. Ingenuamente si se quiere ve en el autor argentino cierta reflexión sobre el hombre y el mundo y acepta como credenciales la intención del autor y las referencias filosóficas de los textos. Pero sí, intenta ver, a partir del hecho material del discurso escrito, como pensó Kusch la filosofía. Para ello toma cinco caminos diferentes, los cinco capítulos de que se compone, no pretendiendo con ello agotar el tema, -ni en cuanto al contenido de los capítulos, ni en cuanto a que no fuera posible tomar otros caminos. Son más bien investigaciones en torno a una idea: la filosofía, dentro de la vastedad de un pensamiento: el de Kusch.
En el primero de los caminos -el pensar situado- se trata de ver como pensó Kusch la relación entre filosofía y localidad cultural. En el siguiente -filosofía y subjetividad- se expone la relación entre ambos términos en base a una expresión del autor: "la filosofía sólo se da como una traducción de una subjetividad...". En el tercero se reflexiona sobre el sujeto del filosofar en la obra de Kusch. En el cuarto se persigue a lo largo de la obra los significados de un concepto abstracto -el de "estar"- con el que el autor sintetizó muchas de sus búsquedas. En el último capítulo finalmente se exponen en forma compendiada sus reflexiones sobre la filosofía.
Como se verá el texto es fundamentalmente expositivo, lo cual no obsta para que se realicen críticas o ampliaciones en algunos de sus temas.
Mientras he realizado esta libro no he podido dejar de imaginar la sonrisa o la risa que le provocaría a Kusch el ser considerado en un trabajo que tuvo su origen en tareas para la licenciatura en Filosofía del autor y que, como observará el lector, guarda las huellas de un trabajo universitario de tal índole. Nuestro pensador fue siempre fuertemente crítico de la institución universitaria y de las normas académicas; el reinscribirlo dentro del ámbito universitario no deja de ser, imagino, para él, "un retorno de lo reprimido", devolverlo a sus orígenes, ya que el mismo se graduó de profesor de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires.
Creo además haber traicionado a Kusch en un punto todavía más importante. En el trabajo que presento sólo aparece de soslayo aquello que fue la pasión fundamental del autor, a saber, el tema americano. Aquí no es América -ni el pensamiento popular-, para lo cual movilizó el autor su filosofía, lo que ocupa el centro de la escena, sino justamente eso, su filosofía, aquello que meramente era instrumento. "El dedo apunta la luna, el tonto mira el dedo" afirma un refrán que tuvo su prensa unos cuantos años atrás. Pero si la filosofía es preguntar por lo extraño, también el mirar el dedo puede indicarnos algo que nadie ve en la intención significante, aunque esto no sea lo más importante, aunque sea marginal.
He tomado en consideración filósofos y pensadores de muy distinto cuño para aventar la idea, siempre presente en ambientes filosóficos, de negarle a Kusch toda tradición académica. Por el contrario considero que su pensamiento está firmemente enraizado en tradiciones intelectuales y filosóficas. He multiplicado entonces las referencias y si no lo hice más fue para no sobrecargar aún más el texto. No siempre hay que pensar estas referencias como influencias, sino también como afinidades, paralelismos, etc.
Toda la bibliografía utilizada se cita en forma completa al final de esta obra.
Quiero comprar el libro... en Colombia no se consigue.
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